Las Fuerzas Aéreas del Ejército de Estados Unidos arrojaron en 2017 aproximadamente 4.300 bombas sobre combatientes extranjeros, terroristas e insurgentes talibán en Afganistán, una cifra que duplica a las del año anterior y a la de 2015.

Las Fuerzas Aéreas del Ejército de Estados Unidos arrojaron en 2017 aproximadamente 4.300 bombas sobre combatientes extranjeros, terroristas e insurgentes talibán en Afganistán, una cifra que duplica a las del año anterior y a la de 2015.

Según las estimaciones dadas a conocer este viernes por la rama militar y recogidas por la cadena afgana Tolo News, Estados Unidos y Afganistán han ejecutado una media de 15 ataques aéreos diarios solo en el sur del país, una de las zonas más conflictivas, informa Europa Press.

Este aumento coincide con la nueva estrategia anunciada a finales del año pasado por el presidente estadounidense, Donald Trump, por la que aumentará el ritmo de los ataques aéreos en Afganistán, “que permitirá a las Fuerzas Aéreas perseguir a los talibán y a ISIS donde quiera que estén”, según ha informado el director de comunicación de la misión Apoyo Resuelto, la coalición internacional en Afganistán, Thomas Gresback.

Por otro lado, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha informado de que la Alianza Atlántica enviará a Afganistán a otros 3.000 efectivos para entrenar a las fuerzas afganas, “para impedir que Afganistán vuelva a convertirse en un refugio de terroristas porque, si algo nos ha enseñado este país, es que prevenir es mejor que intervenir”.

Finalmente, el portavoz adjunto del Ministerio de Defensa afgano, Mohamad Radmanish, ha confirmado que las Fuerzas Aéreas del país centroasiático han cambiado sus tácticas de bombardeo, más centradas en los bastiones insurgentes que en reductos aislados. “Si hay buena coordinación, veremos resultados importantes en breves”, en opinión del asesor militar y general retirado, Ahmad Shah Sangdil.

Compartir: