La sentencia que ha condenado a un joven por subir a Instagram un fotomontaje del Cristo de la Amargura ha reavivado el debate sobre los límites de la libertad de expresión

La sentencia que ha condenado a un joven por subir a Instagram un fotomontaje del Cristo de la Amargura ha reavivado el debate sobre los límites de la libertad de expresión.

Daniel Serrano asegura que nunca tuvo intención de mofarse de la cofradía de la Hermandad de la Amargura, en Jaén, cuando publicó en Instagram un montaje en el que ponía su propia cara en la del Cristo Despojado. De hecho, uno de los amigos con los que estaba en ese momento era miembro de esta cofradía: “Se rió. Fue uno de los que me dijo que la subiera”, cuenta a Verne por teléfono Serrano, a quien seguían unas 500 personas en esta red social.

Un juzgado de lo Penal de Jaén ha condenado al joven al pago de una multa de 480 euros como autor de un delito contra los sentimientos religiosos por subir a Instagram un fotomontaje del Cristo de la Amargura.  En España ha habido diversos casos de denuncias similares por ofensa a los sentimientos religiosos, casi siempre archivadas por los jueces. Entre las más conocidas, las protagonizadas por el cantante Javier Krae, el cómico Leo Bassi, los humoristas Gran Wyoming y Dani Mateo y la portavoz del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre.

Una multa que ha logrado justo lo contrario de lo que pretendía, ya que ha provocado el conocido como efecto Streisand, que sucede cuando un intento por censurar algo en las redes acaba por lograr justo lo contrario: su difusión masiva.

En las redes, tuiteros, periodistas, humoristas y hasta un exletrado del Tribunal Constitucional, se han rebelado ante la multa y han llenado Internet de montajes en protesta por la decisión judicial:

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