Más de 8.000 hombres y jóvenes musulmanes bosnios fueron asesinados metódicamente por el ejército de la República Srpska, un plan criminal que Europa no veía desde el nazismo.

Más de 8.000 hombres y jóvenes musulmanes bosnios fueron asesinados metódicamente por el ejército de la República Srpska, un plan criminal que Europa no veía desde el nazismo.

Ocurrió en julio de 1995, en el corazón de los Balcanes y en medio de los conflictos que sobrevinieron a la disolución de Yugoslavia y el surgimiento de Bosnia-Herzegovina, según la agencia de noticias Infobae.

La guerra había comenzado en 1992 entre las autoridades del recién independizado país, apoyado por Croacia , y la naciente República Srpska, apoyada por Serbia y los remanentes del ejército yugoeslavo, además de múltiples facciones diferentes.

Bosnia-Herzegovina era de hecho un estado multiétnico con un 44% de bosnios musulmanes y un 17% de croatas católicos, tensos aliados por un lado, y un 32% de serbios cristianos ortodoxos, por el otro. La violencia sectaria dominó el conflicto.

Las tropas de Srpska, inicialmente mejor armadas, buscaban ampliar el territorio y tras capturar la región de Podrindje, habitada por bosnios, iniciaron una limpieza étnica, expulsando o asesinando a los musulmanes que habitaban los pueblos de la zona y violando a las mujeres.

También pusieron bajo asedio a Sarajevo, capital bosnia, durante 44 meses en los que 10.000 de sus residentes murieron bajo el bombardeo serbobosnio. Para fin de año controlaban dos tercios del país.

En junio de 1995 los serbobosnios tomaron Srebrenica, a pesar de la defensa de cascos azules de la ONU en el marco de la misión conocida como UNPROFOR en conjunto con los bosnios, en una zona que el organismo internacional había declarado “segura”.

Al mando de la ofensiva estaba el general Ratko Mladic, conndenado a cadena perpetua este miércoles, y a las órdenes del presidente de Srpska, Radovan Karadzic, encerrado en 2016 por 40 años.

Lo que siguió fue la separación de todos los hombres y muchachos jóvenes de entre las mujeres, los ancianos y los niños, en Srebrenica, Potocari y otros pueblos de los alrededores, y exclusivamente entre la población bosnia musulmana.

8.373 fueron ejecutados en un plan metódico de genocidio que Europa no experimentaba desde el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial.

La masacre, el genocidio y la violación del “área segura” de la ONU provocó la intervención de la OTAN en agosto, y luego de tres meses de ataques aéreos los serbobosnios frenaron sus ofensivas y pidieron la paz.

Los líderes de Bosnia, Serbia y Croacia participaron de las conversaciones de paz en la ciudad de Dayton, Estados Unidos, y en diciembre de 1995 la OTAN desplegó fuerzas de paz, poniendo fin a la guerra.

Desde entonces Bosnia-Herzegovina es un país altamente descentralizado con una autoridad federal limitada, y dividido en la Federación croata-musulmana, con el 51% del territorio, y la República Srpska.

Una corta guerra en Kosovo, una provincia del sur bosnio, volvió a agitar la región entre 1998 y 1999.

Pero tras su finalización el trabajo del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY), fundado en 1993, tomó impulso y avanzó en el enjuiciamiento de genocidas y criminales de guerra, condenando a 83 y absolviendo a 19 de un total de 161 procesados.

Entre estos figuran Mladic, sentenciado a cadena perpetua este miércoles, y Karadzic, mientras que el presidente serbio Slobodan Milosevic murió antes  de recibir su condena.

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