El juez federal de distrito George Daniels, de Manhattan, desestimó la moción presentada por Arabia Saudita para poner fin a un largo litigio sobre lo que los afectados por los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 consideran como complicidad de Riad en aquella tragedia.

El juez federal de distrito George Daniels, de Manhattan, desestimó la moción presentada por Arabia Saudí para poner fin a un largo litigio sobre lo que los afectados por los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 consideran como complicidad de Riad en aquella tragedia.

Las acusaciones, presentadas por  familiares de las víctimas y sobrevivientes, así como por compañías aseguradoras y otras empresas, alegan que el Gobierno saudita debe asumir la responsabilidad de los ataques, dado que sus agentes y funcionarios “ayudaron directa y conscientemente a los secuestradores” que llevaron a cabo los ataques hace 17 años, además de haber apoyado durante años y de varias formas a Al Qaeda, informa Reuters.

Al mismo tiempo, el juez desestimó las acusaciones de que dos bancos sauditas, National Commercial Bank y Al Rajhi Bank, y la compañía de construcción Saudi Binladin Group, controlada por la familia Bin Laden, proporcionaron fondos y servicios financieros para los ataques. El magistrado explicó que esas estructuras están fuera de la jurisdicción del tribunal.

El abogado de los demandantes, James Kreindler, se mostró muy satisfecho con el fallo del juez. “Hemos estado presionando para continuar con el caso (…) para que la historia completa salga a la luz, y para revelar el papel saudita en los ataques del 11-S”, dijo.

La ley JASTA

En 2016, el Congreso de EE.UU. aprobó, pese al veto del entonces presidente Barack Obama, la Ley Contra los Patrocinadores del Terrorismo (JASTA, según sus siglas en inglés), que permite a los estadounidenses demandar por daños y perjuicios al Gobierno saudita por su presunta relación con los ataques terroristas del 11-S.

Riad niega firmemente que patrocine actividades terroristas y que tuviera algún papel en los atentados de 2001 –que dejaron unos 3.000 muertos–, a pesar de que 15 de los 19 presuntos participantes en esos ataques eran súbditos sauditas.

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