La visita que realizó la semana pasada el líder norcoreano a China, fue el más destacado de una serie de acontecimientos que sorprendió a todo el mundo. La última fue su asistencia a un concierto de estrellas de la música de Corea del Sur en Pyongyang. Los medios surcoreanos aseveran que durante el acto, Kim Jong-un estaba animado y aplaudiendo.

La visita que realizó la semana pasada el líder norcoreano a China, fue el más destacado de una serie de acontecimientos que sorprendió a todo el mundo. La última fue su asistencia a un concierto de estrellas de la música de Corea del Sur en Pyongyang. Los medios surcoreanos aseveran que durante el acto, Kim Jong-un estaba animado y aplaudiendo.

La primera señal del deshielo de las relaciones entre los países vecinos fue la participación de Corea del Norte en los recientes Juegos Olímpicos de invierno celebrados en Corea del Sur, los llamados “Juegos de la Paz”. La próxima fue el acuerdo de ambas naciones sobre un encuentro entre el presidente Moon Jae-in y Kim Jong-un con una fecha ya determinada: el 27 de abril.

El viaje de cuatro días del líder norcoreano a China marcó un punto de inflexión en la historia política de Pyongyang. En China, Kim Jong-un expresó al presidente Xi Jinping que su país está comprometido con la desnuclearización de la península coreana e incluso se declaró dispuesto a una cumbre con Estados Unidos.

¿Qué ha llevado a Corea del Norte a un giro aparente de 180 grados sobre su programa nuclear y misilística?

Corea del Norte aceleró durante el mandato de Kim Jong-un sus pruebas de misiles. En julio y en noviembre del año pasado probó con éxito, por primera vez, cohetes intercontinentales, capaces de alcanzar cualquier punto en territorio estadounidense. Además, las tensiones y las amenazas intercambiadas entre Pyongyang y sus adversarios-Washington y Seúl-llegaron a su nivel más alto.

La visita que realizó la semana pasada el líder norcoreano a China, fue el más destacado de una serie de acontecimientos que sorprendió a todo el mundo. La última fue su asistencia a un concierto de estrellas de la música de Corea del Sur en Pyongyang. Los medios surcoreanos aseveran que durante el acto, Kim Jong-un estaba animado y aplaudiendo.

Desde dos puntos de vista se puede analizar la actual postura de Corea del Norte para rebajar las tensiones. La primera idea es que Pyongyang quiere efectivamente poner fin a sus ambiciones nucleares. Dos motivos podrían estar detrás de un posible cambio de estrategia:

  1. Trump

Poco después de que Corea del Norte anunciara su decisión de desnuclearización siempre que se garantice la estabilidad de su gobierno, el presidente estadounidense se atribuyó la victoria de obligar a Pyongyang a dar una marcha atrás. En una rueda de prensa y en respuesta a una pregunta sobre la razones detrás del tono conciliatorio de Pyongyang, Trump respondió simplemente: “Yo”

Tras su llegada al poder, Donald Trump intensificó las presiones de EEUU a Corea del Norte y convenció al Consejo de Seguridad de la ONU para imponer sanciones muy duras contra el país asiático. El año pasado, el Consejo de Seguridad impuso hasta tres rondas de sanciones a Corea del Norte, la última de ellas el pasado mes de diciembre, calificada por Washington como la “más dura hasta la fecha” con una restricción de prácticamente el 90% del suministro de productos refinados del petróleo a la nación asiática.

2.

Asimismo, China, el principal socio económico de Corea del Norte, prometió cumplir con las sanciones al cien por cien, mientras Estados Unidos aumentaba cada vez la presión al adoptar otras medidas unilaterales.

El segundo factor clave que allanó el camino para una posible reconciliación fue, sin duda, la actuación del presidente surcoreano, Moon Jae-in, quien durante su campaña electoral insistía en un acercamiento con su vecino del Norte.

Sin embargo, basándose en otro punto de vista, absolutamente diferente, no se descarta que se trate de un gesto engañoso. Liderado por Kim Jong-un, Corea del Norte ha conseguido un amplio éxito en sus actividades nucleares y misilísticas. Ahora que Pyongyang cuenta con la tecnología nuclear y tiene bastante capacidad para amenazar a Estados Unidos, podría tener la convicción de que las próximas conversaciones se desarrollarán en igualdad de condiciones y que sus negociadores tendrían una posición fuerte en los diálogos.

Otra especulación es que Corea del Norte busca comprar tiempo y un alivio económico deshaciéndose de las presiones y sanciones. Sin duda, Pyongyang condicionará el cese de sus actividades nucleares al levantamiento de algunas sanciones.

Independientemente de que cuál es la verdadera intención de Corea del Norte, un posible proceso de desnuclearización será muy difícil de implementar. Tanto Pyongyang como Washington han planteado en el pasado condiciones muy difíciles de aceptar por otra parte para reconciliarse.

Mientras Estados Unidos ha exigido la suspensión de cualquier prueba nuclear y misilística por parte de Corea del Norte y un cambio drástico en las posturas políticas del gobierno de Kim Jong-un, el país asiático reclama el fin de todas las medidas provocativas de la Casa Blanca y sus aliados, como las maniobras militares conjuntas y el despliegue del sistema de defensa antiaérea Thaad en el suelo surcoreano. Es más; Corea del Norte siempre ha manifestado su preocupación por la presencia de fuerzas estadounidenses en Corea del Sur y lo ve como una amenaza directa.

Hay un montón de obstáculos que deben ser superados para resolver la crisis en la península coreana.

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