Los inspectores de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) llegaron el sábado a Siria para investigar sobre el supuesto ataque químico registrado el día 7 de abril en la ciudad de Duma, en la región de Guta Oriental.

Los inspectores de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) llegaron el sábado a Siria para investigar sobre el supuesto ataque químico registrado el día 7 de abril en la ciudad de Duma, en la región de Guta Oriental.

Desde el primer momento del ataque y en ausencia de cualquier prueba o investigaciones, Estados Unidos y algunos de sus aliados apuntaron el dedo acusador hacia su enemigo número uno; el gobierno sirio. A base de esas alegaciones, el presidente estadounidense, Donald Trump, empezó en su red social favorita Twitter a enviar mensajes de amenaza contra Siria y sus aliados, Rusia e Irán.

Por fin, Washington, Londres y París atacaron el sábado Siria con más de 100 misiles y luego celebraron su triunfo. “Misión cumplida”, se jactó así Trump de su operación militar en Siria.

No obstante, numerosos países-entre ellos varios aliados de Estados Unidos- condenaron el acto y expresaron su preocupación por la escalada del conflicto en el Oriente Medio.

¿Por qué se pone en duda la legitimidad de los ataques?

  1. La falta de pruebas

Los tres países que acusan al gobierno de Bashar al-Asad del uso de armas químicas aseguran tener documentos, pero no pasan más allá de hablar y no han presentado hasta el momento ninguna evidencia de que el gobierno sirio está detrás del presunto ataque en Duma. Y lo más importante es que la Organización para la Prohibición de Armas Químicas apenas ha comenzado sus investigaciones al respecto.

  1. La falta de apoyo

La agresión a Siria no contó con el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU. Por su parte, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, llamó a la moderación y a que los países eviten cualquier acto que pueda provocar una escalada violenta en Siria. La intervención militar en el país árabe incluso no recibió la luz verde de algunos países occidentales como Alemania, que se abstuvo de participar en las aventuras militares de sus aliados.

  1. Un guión repetitivo

El supuesto ataque químico en Duma se realizó justo en medio de los últimos pasos que daba el gobierno sirio para la evacuación de los grupos armados de Duma. La pérdida de control de Duma puso fin a la presencia de los opositores armados en Guta Oriental, una región muy estratégica por su cercanía a Damasco. Jaysh al-Islam y otros grupos armados podían amenazar la seguridad de Damasco desde Guta Oriental lanzando ataques con cohetes.

La reconquista de Guta Oriental se sumó a amplias victorias de las tropas gubernamentales, lo que ha irritado mucho a la Casa Blanca y sus aliados en el Occidente y en el Oriente Medio. Parece que los ataques a Siria fue un acto de venganza. Y no es la primera vez que Estados Unidos ataca Siria bajo el pretexto de que el gobierno de Bashar al-Asad ha perpetrado un ataque químico. En abril de 2017, Washington disparó misiles de crucero a la base aérea de Shayrat, en el oeste del país árabe, en respuesta a otro supuesto ataque químico. De hecho, cada vez que el Ejército sirio está cosechando victorias en el campo de batalla, el Occidente lanza una intervención militar.

  1. El gobierno sirio no necesita usar armas químicas

En los últimos dos años, las fuerzas sirias han recuperado una buena parte del territorio que estaba en manos de los grupos armados. Actualmente, las tropas sirias tienen bajo su control más de 57% del territorio sirio, según los datos de la ONG opositor el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Ante una oposición armada muy dividida y el firme apoyo militar de Rusia e Irán a Siria, los grupos patrocinados por Estados Unidos y países como Arabia Saudí, Turquía y Catar, no podrían resistir durante mucho tiempo ante las operaciones a gran escala del Ejército sirio en distintas partes del país. Uno de los puntos débiles más destacados de los opositores es que no cuentan con una fuerza aérea, lo que es clave para ganar una guerra.

Todo indica que ni Damasco, ni Moscú necesitan utilizar armas prohibidas para derrotar a sus enemigos en el territorio sirio y la Casa Blanca es el que necesita inventar una nueva excusa para intervenir en la región.

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