“A partir de ahora queremos trabajar por un nuevo acuerdo con Irán”, estas palabras del presidente francés, Emmanuel Macron, fueron suficientes para asestar un duro golpe al acuerdo nuclear entre Irán y el Grupo 5+1, del que forma parte Francia junto a Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, China y Alemania.

“A partir de ahora queremos trabajar por un nuevo acuerdo con Irán”, estas palabras del presidente francés, Emmanuel Macron, fueron suficientes para asestar un duro golpe al acuerdo nuclear entre Irán y el Grupo 5+1, del que forma parte Francia junto a Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, China y Alemania.

La visita de Estado de tres días que realizó Macron a Estados Unidos, fue marcada por llamativas muestras de afecto físico entre el presidente galo y su homólogo estadounidense, Donald Trump. Incluso Trump llegó a quitarle “la caspa” al francés de los hombros para que compareciera “perfecto” ante las cámaras.

Pero, esta cercanía pasó más allá de besos que intercambiaban los mandatarios. En una clara contradicción con sus posturas anteriores, Macron apoyó las ambiciones de Trump para renegociar el acuerdo nuclear. Antes de viajar a Estados Unidos, el inquilino del Elíseo insistía en que “no hay un plan B” o un alternativo al pacto. Sin embargo, en la Casa Blanca, Macron dijo que “me gustaría que nos comprometiésemos a hacerlo (elaborar un nuevo acuerdo) durante las próximas semanas y meses” y explicó sobre su propuesta: Incluir en un nuevo trato “la actividad balística” de Irán y sus acciones en países como Yemen, Irak, Siria o El Líbano. El tono duro de Macron le llevó a Trump a lanzar una advertencia sin precedentes contra Irán: “Si Irán nos amenaza de algún modo pagará un precio que pocos países han pagado”.

“A partir de ahora queremos trabajar por un nuevo acuerdo con Irán”, estas palabras del presidente francés, Emmanuel Macron, fueron suficientes para asestar un duro golpe al acuerdo nuclear entre Irán y el Grupo 5+1, del que forma parte Francia junto a Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, China y Alemania.

El acuerdo nuclear no es “suficiente”

Después de Macron, le tocó a la canciller alemana dar marcha atrás de sus posiciones anteriores y eso ocurrió justo tras un encuentro con Trump y en un escenario muy parecido al de Macron. Angela Merkel sostuvo que el acuerdo nuclear no es suficiente para controlar las ambiciones de Teherán en materia nuclear.

“Es importante ver que Irán, después de todo, está tratando de ejercer una influencia geopolítica en Siria, en Líbano y en Irak, y debemos observar que esta tentativa de influencia sea doblegada, sea contenida”, así argumentó la jefa de Estado alemán en declaraciones similares de las de Macron.

Detrás del giro de 180 grados de París y Berlín

Todavía no están claros los motivos del cambio de postura de Macron y Merkel. No obstante, lo que se entiende de la diplomacia de Trump es que es un hombre de negocio y da unas concesiones a cambio de recibir otros. La reciente decisión de Trump para imponer aranceles a las importaciones del acero y del aluminio ha preocupado mucho a Francia y otros países europeos. No sería imposible que Trump hubiera supeditado el levantamiento de los aranceles a Francia y Alemania a un nuevo acuerdo nuclear.

Francia y Alemania son el segundo y el tercer país, respectivamente, que están traicionando a un pacto multilateral respaldado por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Estados Unidos fue el primer país que incumplió sus promesas.

El futuro del acuerdo nuclear y el resultado de las presiones del Occidente

El futuro del trato Irán-G5+1 depende de Estados Unidos y sus aliados ya que Irán lo ha respetado dos años tras firmarlo y diez informes de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) corroboran que el país persa ha cumplido con todas sus obligaciones. Por otro lado, lo que se concierne a las políticas de Irán en la región no tiene nada que ver con un acuerdo sobre las actividades nucleares.

Además, si las presiones de los países occidentales a Teherán están destinadas a dictar la política exterior iraní, no hay expectativas de que logren su objetivo ya que durante más de cuatro décadas han fracasado las presiones y las sanciones contra el país persa y no le han convencido cambiar de idea. El expresidente estadounidense Barack Obama y sus antecesores lo intentaron en su día, pero no consiguieron nada y, por el contrario, Irán ha aumentado cada vez más su influencia en Oriente Medio.

Es probable que Trump anuncie la retirada de su país del acuerdo nuclear el próximo 12 de mayo, cuando caduca un plazo establecido por el Congreso estadounidense para que la Casa Blanca les informe sobre el cumplimiento del convenio.

Lo que se sabe del 12 de mayo es que Trump no dará un firme apoyo al pacto, que ahora es más frágil que nunca. Dado el silencio y la rendición de Europa ante las medidas unilaterales del magnate, hay que esperar un inminente colapso del trato a al menos el surgimiento de obstáculos que reduzcan el funcionamiento del mismo.

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