El caza furtivo ruso Su-57, aún no fabricado en serie, actualmente no representa una amenaza para el F-22 Raptor de EEUU, pero a largo plazo la situación podría cambiar, según la revista The National Interest.

El caza furtivo ruso Su-57, aún no fabricado en serie, actualmente no representa una amenaza para el F-22 Raptor de EEUU, pero a largo plazo la situación podría cambiar, según la revista The National Interest.

Actualmente, el F-22 Raptor es el rey de los cielos: combina un rendimiento cinemático sigiloso con un conjunto de potentes sensores de armas.

Durante más de una década desde que el F-22 Raptor se declaró operativo en diciembre de 2005, ha sido indiscutiblemente el mejor caza de superioridad aérea jamás construido, según un artículo de la revista estadounidense The National Interest, dedicado a la posible rivalidad del avión de la Fuerza Aérea de EEUU con el caza furtivo ruso Su-57, cuyas primeras entregas comienzan el año que viene.

“¿Representa el Su-57 un verdadero desafío para el F-22 Raptor?” 

De momento no, responden los redactores anónimos del artículo, indicando que los prototipos existentes de la aeronave rusa que se utilizan para las pruebas de distintos sistemas del avión están impulsados por versiones modificadas de los motores del Su-35S Flanker-E, llamados AL-41F1, que producen aproximadamente 15.000 kilos de empuje, insuficientes para sus requerimientos.

Pero los motores actuales son solo temporales. Se espera que una segunda versión del Su-57 sea impulsada por un nuevo motor llamado Izdeliye 30, que debería entrar en servicio a mediados de la década de 2020. El nuevo motor debería producir aproximadamente 19.000 kilos de empuje y, desde un punto de vista aerodinámico, colocará al Su-57 por encima de su posible rival estadounidense, especialmente cuando se combina con el empuje vectorial del que dispone la aeronave.

Sin embargo, el rendimiento de los motores no lo será todo, incluso si el Su-57 logra superar levemente al Raptor en cuanto a su relación empuje/peso cuando reciba sus nuevos motores. “El F-22 continuará manteniendo una ventaja en términos de sigilo sobre el Su-57, que solo tiene un grado modesto de medidas de reducción de la sección transversal del radar”, según los expertos de The National Interest.

El sigilo real de ambas aeronaves

La patente del avión de caza multifuncional desarrollado por el consorcio Sukhói especifica que se pudo reducir la sección transversal de radar ―característica básica de visibilidad de un vehículo ante los radares del adversario― hasta un valor situado entre 0,1 y 1 metros cuadrados, en función de varios factores, tales como el ángulo hacia las ondas de radar enemigo, las frecuencias de ondas emitidas por el radar, etc.

Alexander Davydenko, diseñador-jefe del proyecto PAK-FA, que se hizo realidad bajo el nombre Su-57, indicó anteriormente que la sección transversal de radar del Raptor F-22 estadounidense es de entre 0,3 y 0,4 metros cuadrados.

El equipamiento electrónico

Los autores de The National Interest sostienen que, teóricamente, con su potente radar AESA de barrido electrónico AN / APG-77 (V) 1, el F-22 podría ser el primero en detectar al Su-57 y atacarlo con un misil AMRAAM AIM-120D u otro misil autoguiado “antes de que el avión ruso sepa que está bajo ataque”, olvidando que las prestaciones del radar AESA ruso Belka funciona en varias bandas de frecuencias. Este radar fue desarrollado por el Instituto Tijomirov y sus características aún no se han dado a conocer, pero el requisito técnico de la licitación convocada por los militares rusos solicitó la detección de objetivos de sección transversal de radar de 1 metro a distancias de hasta 400 kilómetros.

“Sin embargo, eso es en teoría, una teoría que nunca ha sido puesta a prueba”, comentan los analistas estadounidenses, al recordar que Rusia tiene capacidades avanzadas de guerra electrónica, y sus cazas están equipados con sistemas de guerra electrónica capaces de inhibir la memoria de radiofrecuencia digital y así cegar al buscador de radar activo del misil AMRAAM estadounidense.

Además, aunque el Su-57 incorpora tecnología furtiva, la Fuerza Aérea rusa no se fía de la reducción de sección transversal de radar como una herramienta de supervivencia principal, indica The National Interest. Los rusos prefieren usar técnicas probadas, como interferir con el radar Doppler o girar en 90º con respecto al radar del enemigo.

En este caso, el radar del F-22 mostrará al avión ruso como un objeto estacionario y, por lo tanto, la aeronave rusa no será detectada [el radar de pulsos Doppler tiene dificultades para detectar objetos estacionarios].

Combate al alcance de la vista

Todas las contramedidas electrónicas de ambos adversarios pueden resultar en que ambas aeronaves se acerquen al alcance de la vista. “En la arena visual, la victoria será obtenida por los aviones piloteados por los mejores pilotos y, francamente, también dependerá de la suerte”, indica el artículo.

En los ejercicios de entrenamiento entre aeronaves equipadas con misiles de autoguiado se ha demostrado en reiteradas ocasiones que a menudo este tipo de combates se reduce a una “muerte mutua” de ambas aeronaves, señala The National Interest.

En otras palabras, los factores determinantes serán la pericia del piloto y la suerte.

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