De un plumazo, el presidente estadounidense dio inicio a una nueva crisis en la región más volátil del mundo. Donald Trump sacó a Washington del acuerdo nuclear entre Teherán y el Grupo 5+1 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China más Alemania), firmado en 2015. El acuerdo -bueno o malo- evitaba una confrontación militar directa entre Irán e Israel, que había amenazado en reiteradas ocasiones atacar las instalaciones nucleares del país persa.

De un plumazo, el presidente estadounidense dio inicio a una nueva crisis en la región más volátil del mundo. Donald Trump  sacó a Washington del acuerdo nuclear entre Teherán y el Grupo 5+1 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China más Alemania), firmado en 2015. El acuerdo -bueno o malo- evitaba una confrontación militar directa entre Irán e Israel, que había amenazado en reiteradas ocasiones atacar las instalaciones nucleares del país persa.

¿Por qué Trump tomó la medida?

  1. Antes que nada, desde su llegada al poder, Trump siempre ha dado esta impresión de que está tratando de destruir todo lo que parece parte del legado de su predecesor, Barack Obama, ya sea el acuerdo nuclear u Obamacare (la ley de salud heredada de Obama) o Daca (el programa destinado a proteger a más de 750.000 jóvenes indocumentados de la deportación).

La salida del pacto nuclear se suma a las del Acuerdo del Cambio Climático de París o del Tratado Transpacífico, en un intento de borrar cualquier huella de Obama, que siempre ha sido objeto de duras críticas del magnate

  1. Israel, un acérrimo crítico del acuerdo nuclear, desempeñó un rol importante en la retirada de Washington del acuerdo. Casi una semana antes de que Trump anunciara su decisión, el primer ministro Benjamin Netanyahu acusó a Irán de mentir y llevar a cabo un programa nuclear “secreto”. La Casa Blanca señaló que el archivo de información difundido por Netanyahu “proporciona detalles nuevos y convincentes sobre los esfuerzos de Irán para desarrollar armas nucleares de lanzamiento de misiles”.

A excepción de Estados Unidos, el resto de la comunidad internacional restó importancia a lo que parecía un show político de Netanyahu para convencer a Trump que se retirara del pacto. Otros países signatarios del trato han corroborado que Irán ha cumplido con sus obligaciones, algo confirmado también por la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) en diez informes.

Sin embargo, Trump ha mostrado que no escatima ningún esfuerzo para satisfacer a Israel. Hay muchos ejemplos, quizás los más importantes sean el reconocimiento de Jerusalén como capital israelí y el silencio ante la expansión de los asentamientos ilegales.

El hecho de romper el acuerdo nuclear podría ser otro intento de Trump para beneficiar los intereses de Tel Aviv, aunque el presidente esgrime que el pacto es “desastroso” por no incluir el programa de misiles balísticos de Irán, así como las políticas de Irán en los países como Siria, Yemen y El Líbano.

  1. La reciente elección de Mike Pompeo como nuevo secretario de Estado y la de John Bolton como nuevo asesor de Seguridad Nacional –ambos conocidos por su ardiente apoyo a Israel y duras posturas contra Teherán- indican bien que el inquilino de la Casa Blanca pretende endurecer la política hostil estadounidense hacia Teherán.

De un plumazo, el presidente estadounidense dio inicio a una nueva crisis en la región más volátil del mundo. Donald Trump sacó a Washington del acuerdo nuclear entre Teherán y el Grupo 5+1 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China más Alemania), firmado en 2015. El acuerdo -bueno o malo- evitaba una confrontación militar directa entre Irán e Israel, que había amenazado en reiteradas ocasiones atacar las instalaciones nucleares del país persa.

Las consecuencias de la decisión de Trump

Justo tras la salida de Estados Unidos del acuerdo, Israel atacó Siria y alegó que se trataba de una medida recíproca contra el lanzamiento de 20 misiles contra sus posiciones en los Altos del Golán desde el país árabe.

El deterioro de la situación depende -en parte- de la respuesta de Irán a la retirada unilateral estadounidense del convenio. Hasta el momento, Teherán ha afirmado que prefiere quedarse en el trato y seguir respetando el mismo, aunque ha condicionado su permanencia a que los países europeos continúen cumpliendo con sus compromisos y que los intereses económicos del país persa no estén en peligro. El ministro iraní de Asuntos Exteriores realizó una gira por tres países (China, Rusia y Bélgica) para salvar el acuerdo.

Teherán ha dejado claro que retomará el enriquecimiento industrial de uranio sin ninguna restricción, a menos que Europa dé garantías de que mantendrá sus relaciones comerciales con Irán a pesar de las nuevas sanciones estadounidenses.

No se sabe hasta qué punto llegarán las consecuencias de la decisión unilateral de Trump sobre el acuerdo nuclear, pero lo cierto es que después de dos años de negociaciones maratónicas, el programa nuclear iraní vuelve a convertirse en un desafío para la comunidad internacional.

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