El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue reelegido el pasado domingo hasta el 2025, en unos cuestionados comicios desconocidos no solo por la oposición sino también por parte de la comunidad internacional, aunque 9 países, entre ellos dos potencias mundiales Rusia y China, felicitaron a Maduro y le expresaron su apoyo.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue reelegido el pasado domingo hasta el 2025, en unos cuestionados comicios desconocidos no solo por la oposición sino también por parte de la comunidad internacional, aunque 9 países, entre ellos dos potencias mundiales Rusia y China, felicitaron a Maduro y le expresaron su apoyo.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) reconoció una cifra de abstención del 54%, la más alta en la historia reciente de Venezuela. Mientras, fuentes vinculadas a la Dirección General de Automatización del Poder Electoral sitúan esta cifra en 68%. Maduro, que tiene un rechazo de al menos el 75% de los ciudadanos en todas las encuestas, obtuvo menos de 6 millones de votos.

En cualquier caso, el hombre que está en el poder desde 2013, vuelve a tomar las riendas de Venezuela en momentos que el país vive uno de los periodos más difíciles de su historia. La recesión económica, la hiperinflación, el derrumbe de la producción del petróleo y la desnutrición son los principales problemas de la nación sudamericana.

Sin duda, el mayor reto de Maduro será la hiperinflación, que según el Fondo Monetario Internacional (FMI) alcanzará 13.800% en 2018. Venezuela cerró 2017 con una inflación acumulada superior al 2.735%, según la firma de consultoría financiera Ecoanalítica. La agencia Standard & Poor’s ha pronosticado que la economía venezolana se contraiga por lo menos un 4% este año, tras una caída estimada de un 8 por ciento en 2017.

¿El porqué del colapso de la economía en Venezuela?

  1. La gestión de Maduro

Sin duda, el desempeño deficiente del gobierno socialista es uno de los motivos cruciales de la crisis actual. Rodrigo Cabezas, exministro de Finanzas del ex presidente difunto Hugo Chávez entre 2007 y 2008, en una reciente entrevista con BBC Mundo, explicó al respecto: “La hiperinflación la han creado los gobiernos desde la esfera monetaria y cambiaria. En Venezuela registramos un incremento de la oferta monetaria desbordante en niveles inauditos, a tal punto que saltó de cuatro billones de bolívares en enero de 2016 a 422 billones en marzo de este año, en el momento que cae el Producto Interno Bruto, las exportaciones petroleras y la recaudación interna”.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue reelegido el pasado domingo hasta el 2025, en unos cuestionados comicios desconocidos no solo por la oposición sino también por parte de la comunidad internacional, aunque 9 países, entre ellos dos potencias mundiales Rusia y China, felicitaron a Maduro y le expresaron su apoyo.

  1. La guerra económica contra Venezuela

Aunque la gestión del chavismo, que asumió el poder en 1999, es parte del problema, no es todo. Hay expertos políticos y económicos que corroboran este argumento reiterado en numerosas ocasiones por el gobierno venezolano que hay una “inflación inducida” por Estados Unidos, el sistema financiero internacional, la oposición derechista y algunos empresarios y comerciantes locales, a quienes acusa de “especulación”.

El economista español Alfredo Serrano, director del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), denunció en un artículo titulado “Las pruebas del crimen económico contra Venezuela” “la continua agresión económica que viene sufriendo” el país bolivariano en los recientes años por “razones geopolíticas”.

Serrano hizo alusión a la orden ejecutiva del presidente estadounidense, Donald Trump, en agosto de 2017 que por primera vez impuso sanciones financieras contra Caracas (prohibiendo las negociaciones sobre nuevas emisiones de deuda y de bonos por parte del gobierno de Venezuela y de la petrolera estatal PDVSA), así como el rechazo de algunos bancos extranjeros a cooperar con Venezuela, como factores clave que han empeorado la situación económica de Venezuela.

También, consideró que Venezuela ha cumplido con sus obligaciones de deuda y por lo tanto tachó de “improcedente” el riesgo que las agencias de calificación han otorgado al país.

Rodrigo Cabezas, a su vez, admitió que “la primera medida de política económica no es, en estricto sentido, económica; es de economía política (…) No habrá programa de estabilización económica y monetaria, por muy bien elaborado y pertinente que esté, que pueda tener éxito sin que antes se suspenda el pernicioso bloqueo”.

Cabezas agregó que “el bloqueo financiero y bancario golpea la posibilidad de importación de alimentos, medicamentos, materias primas, repuestos, entre otros, así como los mecanismos de mercado para financiar la economía. Quedarnos sin bancos corresponsales en el mundo y la prohibición de compra de títulos de deuda venezolana es muy grave. Este tipo de sanciones unilaterales e injerencistas terminan afectando a los sectores más vulnerables, a los más pobres”.

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