Carles Puigdemont ha pedido al presidente catalán, Quim Torra, que no acuda a actos institucionales en los que esté presente el Rey español, Felipe VI.

Carles Puigdemont ha pedido al presidente catalán, Quim Torra, que no acuda a actos institucionales en los que esté presente el Rey español, Felipe VI.

Según El Confidencial, esta política respondería a una represalia institucional contra el monarca por su apoyo a la actuación policial durante la consulta del 1 de octubre, tal y como detallan las misma fuentes.

Esta connivencia la entiende el independentismo por el discurso de Felipe VI el pasado 3 de octubre, en el cual cerró filas con la Constitución y con la actuación del Gobierno de Mariano Rajoy.

La doctrina que se dibuja es un vacío institucional que evite, en la medida de lo posible, el retorno a la normalidad política. Esta estrategia ya se había desplegado alrededor del delegado del Gobierno, Enric Millo, al que Torra incluso negó el saludo cuando coincidieron en el acto de Català de l’Any, organizado por ‘El Periódico de Catalunya’ el pasado mes de mayo. La petición de Puigdemont no se limita al Rey sino que alcanza a todos los miembros del antiguo gabinete de Rajoy.

Puigdemont: “Si el Rey pide perdón, será bienvenido a Cataluña”

La prueba de fuego será el próximo 22 de junio a las 20:00 en Tarragona. Allí está previsto que se inauguren los XVIII Juegos del Mediterráneo. Se espera que asista el Rey. El presidente, Pedro Sánchez, todavía no ha confirmado su presencia, pero lo lógico sería que fuese.

Portavoces de la Generalitat han apuntado que todavía no se sabe si la apertura de estos juegos contará con la presencia de Quim Torra. Respecto a la cuestión de las instrucciones de Puigdemont, portavoces oficiales han asegurado desconocer la cuestión.

Hasta ahora, Quim Torra se ha mostrado muy en línea con Puigdemont en este tipo de cuestiones. El Confidencial ya desveló que Puigdemont había prohibido a su sucesor usar el despacho presidencial. Y Torra ha cumplido de forma escrupulosa. Habrá que ver qué ocurre después del verano, cuando acaben las obras que hasta ahora han servido a Quim Torra para eludir esta cuestión y cuya duración se está prolongando mucho más de lo razonable.

No queda claro si la orden a Quim Torra se limita a su persona o si, además, cae en cascada sobre todos los ‘consellers’ y resulta extensible a la totalidad del Govern. Tampoco si los ‘consellers’ la seguirán o si solo le harán caso los miembros de JxCAT. La cohesión del nuevo Ejecutivo catalán será puesta a prueba, por tanto, en el acto de Tarragona.

Sin ir más lejos, el vicepresidente, Pere Aragonès, es en este momento el hombre fuerte de los republicanos. En todo caso, a la Generalitat, boicotear la inauguración de los Juegos del Mediterráneo de Tarragona le sale políticamente gratis: el alcalde de Tarragona, José Félix Ballesteros, es quien más se juega en este evento y es del PSC.

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