Los Emiratos Árabes Unidos (EAU), que junto a Arabia Saudí están liderando una operación militar a gran escala para hacerse con el control de la ciudad portuaria de Hudayda, anunciaron este domingo una pausa en su ofensiva.

Los Emiratos Árabes Unidos (EAU), que junto a Arabia Saudí están liderando una operación militar a gran escala para hacerse con el control de la ciudad portuaria de Hudayda, anunciaron este domingo una pausa en su ofensiva.

“Saludamos los esfuerzos del enviado especial de Naciones Unidas, Martin Griffiths, para lograr una retirada incondicional de los hutíes de la ciudad y el puerto de Hudayda. Hemos decidido observar una pausa (…) para dejar tiempo a que se explore esta opción”, señaló en Twitter el ministro de Asuntos Exteriores de EAU, Anwar Gargash.

El movimiento Ansarolá (hutíes) no tardó en desestimar las declaraciones de Gargash. Su portavoz, Mohammed Abdelsalam, afirmó que los EAU se sienten desesperados por su fracaso en las ofensivas contra Hudayda.

El nuncio de los EAU se produjo días después de que Malasia decidiera salir de la coalición árabe en la guerra contra Yemen. El ministro de Defensa de Malasia dijo el pasado miércoles que su país retirará las fuerzas que tiene desplegadas en Arabia Saudí. Mohammed Sabu señaló que la medida refleja la neutralidad del nuevo gobierno en Malasia sobre los acontecimientos regionales. El ministro destacó, asimismo, que las tropas de su país no participaban en las operaciones en Yemen.

La retirada de Malasia podría asestar un duro golpe a la coalición liderada por la monarquía saudí contra Yemen, que durante más de tres años de guerra no ha logrado sus metas en el campo de batalla.

“Victoria Dorada”

El pasado 13 de junio, un ejército que incluía a mercenarios de varios países africanos, las milicias leales al expresidente Abdo Rabu Mansur Hadi y estaba dirigida por Riad y Abu Dhabi, abrió un nueve frente en la guerra contra Yemen. Su  objetivo es expulsar a los hutíes del puerto de Hudayda. La monarquía saudí y sus aliados árabes acusan a los hutíes de recibir armas iraníes a través de este puerto, aunque Teherán lo ha negado en reiteradas ocasiones. Desde el inicio de la operación llamada “Victoria Dorada”, más de 43.000 personas han sido desplazadas. La guerra ha dejado solo más destrucciones y agravado la crisis humanitaria en Yemen. La coalición árabe alega haber controlado el aeropuerto de Hudayda, algo desmentido por los hutíes.

Hudayda, el salvavidas de Yemen

La batalla de Hudayda quizá sea la más importante desde el comienzo de la campaña militar saudí contra su vecino del sur ya que el puerto es sumamente estratégico para los yemeníes. De acuerdo con la ONG Save The Children, este puerto del mar Rojo “es responsable de hasta el 80 por ciento de las importaciones comerciales y una línea de vital importancia para la ayuda humanitaria en el resto del país. Es el único puerto marítimo que sirve al norte de Yemen, controlado por los hutíes, y donde viven más de dos tercios de los yemeníes”.

Según la ONU, de los 27 millones de habitantes de Yemen, más de 22 millones necesitan ayuda humanitaria o protección y unos 8 millones sufren de inseguridad alimentaria severa, una situación catastrófica, tal y como describe el organismo internacional. La expansión del brote de cólera, que hasta ahora se ha cobrado la vida de al menos 2.250, se suma a esa catastrófica situación alimentaria. Ahora, la nueva aventura militar de Riad y sus aliados ha obstaculizado la llegada de alimentos y medicinas a Hudayda, lo que empeorará ya de por sí deteriorada situación humanitaria en el país más pobre del mundo árabe.

La ONU advierte: 5000 familias yemeníes desplazadas en Al-Hudayda por ataques de Riad

Arabia Saudí, bajo presiones

Aunque durante más de tres años, la monarquía ha logrado en buena medida comprar el silencio de la comunidad internacional ante los crímenes que está cometiendo contra los yemeníes, la prolongación de la guerra ha aumentado las presiones de la opinión pública mundial y de las ONG pro derechos humanos a Riad y a sus aliados.

La semana pasada, la ONU publicó un informe en el que responsabilizó a Arabia Saudí por más de la mitad de las muertes y lesiones infantiles en Yemen durante 2017. Según el informe, al que tuvo acceso la cadena catarí Al-Jazeera, de un total de 552 niños asesinados el año pasado, 370 perdieron la vida en los bombardeos saudíes.

En Estados Unidos han aumentado también las críticas contra los Al Saud. Hace días, el miembro de más alto rango del Comité de Relaciones Exteriores del Senado dijo que no apoyará el plan del gobierno para vender municiones de alta tecnología a Arabia Saudí. El demócrata Bob Menendez señaló que el presidente Donald Trump no ha disipado las preocupaciones que existen sobre posible uso de esas municiones contra civiles en Yemen. Según la agencia Reuters, la oposición de Menendez podría obligar a la Casa Blanca a anular la venta de municiones.

Si la llamada “Victoria Dorada” no conduce a un logro en el campo de batalla en un breve tiempo, el nuevo frente abierto en la guerra contra Yemen se convertirá en otro fracaso para la monarquía saudí que durante más de tres años ha matado a casi 10.000 personas en el país vecino bajo la excusa de restituir en el poder al expresidente Abdo Rabu Mansur Hadi, quien busca su poder perdido en las manos del príncipe saudí Mohammed Bin Salman.

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