Ya están llegando las consecuencias de la controvertida ley de “Estado-Nación”. Dos militares israelíes dimitieron en protesta contra la legislación, a la que los drusos tachan de “discriminatoria”.

Ya están llegando las consecuencias de la controvertida ley de “Estado-Nación”. Dos militares israelíes dimitieron en protesta contra la legislación, a la que los drusos tachan de “discriminatoria”.

En los últimos días, dos militares drusos han renunciado a su cargo, mientras otros cien han expresado su indignación contra el primer ministro, Benjamin Netanyahu.

El domingo, el comandante druso Amir Jmall publicó una carta abierta dirigida a Netanyahu en su página de Facebook en la que anuncia su decisión de dejar de servir en el ejército e insta a los líderes drusos a trabajar para poner fin al servicio obligatorio de miembros de su comunidad, según la agencia israelí Haaretz.

“¿Seguir sirviendo a Israel? No quiero hacerlo, y estoy seguro de que cientos de personas dejarán de servir y renunciarán al ejército tras su decisión, Netanyahu, la de usted y de su gobierno”, denunció.

Inmediatamente, otro oficial israelí identificado como Shady Zidan anunció su dimisión. Ante el temor de que estas renuncias produzcan un efecto dominó, el jefe del estado mayor del ejército israelí, Gadi Eizenkot, dijo que los soldados deben dejar asuntos políticos controvertidos fuera del ejército.

Ministro israelí advierte de errores en la polémica ley antipalestina

La semana pasada, legisladores drusos apelaron a la Corte Suprema de Justicia en contra de la legislación. Cien oficiales drusos de la reserva del Ejército de Defensa de Israel se unieron a ese esfuerzo el miércoles, lo que provocó que el ministro de Educación, Naftali Bennett, apoyara a la comunidad drusa en Twitter llamando a sus miembros “nuestros hermanos de sangre”.

Knesset ratificó el jueves 19 de julio el proyecto de ley “Estado nación judío” con 62 votos a favor y 55 en contra en la tercera lectura, a fin de proporcionar una base legal para eliminar completamente árabes y musulmanes del territorio ocupado de Palestina, así como garantizar la supremacía judía en la zona.

El reglamento, que se considera el más racista aprobado por Israel durante los 70 años de su historia de ocupación, reconoce todo el territorio palestino como un estado para los judíos, establecer el hebreo como la única lengua oficial y otorga exclusivamente a los judíos el derecho a la autodeterminación, entre otros puntos.

La polémica legislación provocó también condenas de los partidos políticos israelíes y de los diversos países.

Compartir: