Las complejas relaciones entre los países de Oriente Medio allanaron el camino para un nuevo conflicto militar por el agua entre Turquía, Irak y Siria.

Las complejas relaciones entre los países de Oriente Medio allanaron el camino para un nuevo conflicto militar por el agua entre Turquía, Irak y Siria.

“Cuando cese el sonido de rifles y tambores de guerra en la región, este será reemplazado por conflictos en las cuencas del Éufrates y el Tigris. La disputa sirio-turco-iraquí sobre las aguas de los dos ríos tomará un giro internacional y el agua se convertirá en un arma política”, advierte el experto sirio en recursos hídricos internacionales, Nabil Samman, en su artículo para el periódico árabe Asharq Al-Awsat.

Hace varios años, la sequía y una política errónea de las autoridades provocaron unas protestas en el este de Siria, en el valle del Éufrates, que en 2011 dieron lugar a manifestaciones nacionales contra el Gobierno central. Los disturbios apoyados por ciertos países, como Turquía y los Estados árabes del Golfo Pérsico, llevaron a una guerra civil que convirtió la infraestructura del agua en ruinas.

Al otro lado de la frontera, en el oeste de Irak, varios años de guerra y disturbios, seguidos por una invasión de las tropas estadounidenses en 2003, también tuvieron unas consecuencias drásticas para la infraestructura hídrica del país.

En cuanto a Turquía, el país otomano logró mantener el control sobre el agua de la región.

El Gobierno central de Irak, al igual que el de Siria, va recuperando el control del territorio. Mientras que estos países se están moviendo lentamente hacia la restauración de la vida normal, Turquía está promoviendo su ambicioso proyecto de Anatolia Suroriental que prevé la construcción de 22 represas y 19 plantas de energía que reducirían casi a la mitad el volumen de agua que entra en los países ubicados más abajo en los principales ríos de la región, es decir, en Siria e Irak.

Los problemas asociados con el agua fueron acumulándose en los países vecinos durante décadas, pero las discrepancias políticas han reducido a cero todos los intentos de alcanzar un acuerdo por medio de negociaciones. Las disputas sobre la cantidad de agua que llega a Siria se complican por los desacuerdos entre este país y Turquía respecto a la guerra siria.

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La ausencia de una “estrategia agrícola sirio-irakí” permitió que Turquía mantuviera el control de los ríos en la región, opina Nabil Samman.

Según el analista, Ankara compara su derecho al agua de los ríos Éufrates y Tigris con el derecho de los países petroleros a controlar su crudo. Los ve como dos ríos transfronterizos que fluyen desde su país, y por lo tanto, cree tener derecho a controlar la cantidad de agua que llega a sus vecinos.

Actualmente, la probabilidad de una guerra por agua es muy pequeña, opina el columnista del diario Expert Online, Serguéi Manukov. Pero tan pronto como la vida en Irak y Siria comience a volver a una relativa normalidad, retornarán los problemas económicos y sociales, incluyendo la escasez de agua.

“Teniendo en cuenta que los chiíes están al poder tanto en Damasco como en Bagdad, no les va a ser difícil ponerse de acuerdo sobre una alianza contra la Turquía suní e intentar quitarle su control exclusivo de las aguas de los ríos Tigris y Éufrates”, concluye el periodista.

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