No cabe menor duda que el martes 21 de agosto ha sido el peor día del presidente estadounidense, Donald Trump, desde cuando llegó al poder. Su futuro político ya está en juego por la condena de dos de sus exasesores en una sola jornada.

No cabe menor duda que el martes 21 de agosto ha sido el peor día del presidente estadounidense, Donald Trump, desde cuando llegó al poder. Su futuro político ya está en juego por la condena de dos de sus exasesores en una sola jornada.

Doble revés judicial

Por primera vez desde que comenzaron las investigaciones sobre la trama rusa (supuesta intervención de Moscú en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016), un antiguo asesor de Trump ha declarado que está “más que dispuesto” a cooperar con el fiscal especial Robert Mueller sobre el tema, algo suficiente para encender alarmas para el presidente.

Se trata de Michael Cohen, abogado personal de Trump durante más de una década que respecto con su nivel de lealtad llegó a decir en una ocasión que estaba dispuesto a recibir una bala por el magnate.

Sin embargo, esta lealtad aparentemente llegó a su fin cuando el jurista confesó ante un gran jurado de Nueva York haber pagado 130.000 dólares a la actriz porno Stormy Daniels y 150.000 dólares a la exmodelo de Playboy Karen McDougal durante la campaña electoral de 2016. Los pagos se hicieron para comprar el silencio de ambas personas sobre las relaciones que han mantenido con Trump con el fin de “influir en las elecciones”.

Cohen, que dijo haber actuado a instancias del presidente, aceptó 8 cargos: dos de violación a la ley de financiación de campañas electorales, cinco de evasión fiscal (de 2012 a 2016) y uno de fraude bancario.

En una entrevista con Fox News, Trump defendió el pago de los sobornos al señalar que “esos fondos procedían de mi fortuna y no de la campaña electoral”.

El republicano se metió en otro lío el mismo día. Su ex jefe de campaña Paul Manafort fue condenado por 8 cargos de delitos económicos, entre ellos fraude fiscal y bancario. Según la Justicia, Manafort había ocultado millones de dólares en los llamados paraísos fiscales para evadir impuesto, entre otros delitos.

Aunque ninguno de los delitos está directamente relacionado con Trump o la trama rusa, no se descarta que Manafort siga el paso de Cohen y llegue a un acuerdo con la Justicia para revelar todo lo que sabe sobre el mandatario con la meta de reducir la pena.

El silencio, hasta ahora, de Manafort causó la admiración de Trump. “A diferencia de Michael Cohen, [Manafort] se ha negado a ‘cantar’, a inventarse historias para obtener un acuerdo. Gran respeto para un hombre tan valiente”, elogió.

Las consecuencias que podría enfrentar Trump

El peor escenario para Trump es que en las elecciones de “midterms”, los demócratas se hagan con el control del Congreso, que tiene la competencia legal para iniciar un juico político (impeachment) contra el presidente. En los comicios, que se celebrarán en la mitad del mandato presidencial actual, se elegirá el partido que controlará las dos cámaras del Congreso los últimos dos años.

El proceso electoral, en el que los votantes elegirán a un tercio de los senadores y a todos los integrantes (435) de la Cámara de Representantes, se desarrollará el 6 de noviembre.

Los casos de Cohen y Manafort han vuelto a centrar la atención en la investigación que está llevando a cabo Mueller sobre la trama rusa y si se determina que hubo colusión entre la campaña electoral de Trump y Moscú, Trump perdería la esperanza de convertir en realidad su sueño de reelección.

En un EEUU de Trump cambia el lugar de enemigos y amigos

La estrategia del magnate

Son tres los pilares de la estrategia de Trump para evitar la pérdida de las elecciones y un posible “impeachment”; uno es hablar de la prometedora situación económica del país. Según la Reserva Federal, el segundo trimestre de 2018 experimentó un crecimiento del 4,1%, una buena cifra que se puede comparar con el crecimiento del 5% de 2014. Aunque Trump se atribuye el éxito, hay expertos económicos que a su juicio el actual crecimiento es un legado del expresidente Barack Obama.

El magnate recurrirá también, como antes, a su discurso anti-inmigración para captar votos. El mismo presidente se mostró convencido hace días que la inmigración impulsará al Partido Republicano en noviembre, razón por la cual aplazó su reforma migratoria hasta después de los comicios.

Pese a todo, la última encuesta Gallup precisa que sólo 14% de los ciudadanos ve lo económico como el principal problema en estas elecciones; y apenas 8% sostiene que la inmigración es realmente un problema.

Y la última herramienta del republicano, cuando se agotan todos sus recursos, es amenaza. En la misma entrevista con Fox News, el presidente lanzó una dura advertencia:

“No sé cómo puedes destituir a alguien que ha hecho un gran trabajo. Si alguna vez me destituyen, los mercados se desplomarían”, dejó claro.

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