Una misión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU llegó a esta conclusión que Yemen ha sido y aún es escenario de una amplia gama de crímenes de guerra.

Una misión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU llegó a esta conclusión que Yemen ha sido y aún es escenario de una amplia gama de crímenes de guerra.

Los detalles del informe

Aunque en su informe de 41 páginas y que cubre el periodo entre septiembre de 2014 hasta junio de 2018, la ONU acusó a ambas partes de haber violado los derechos humanos, la mayoría absoluta de los crímenes recaen sobre la coalición liderada por Arabia Saudí y las fuerzas leales del expresidente Abd Rabu Mansur Hadi.

“Miembros del gobierno del Yemen y de la coalición, que incluye a Arabia Saudí y a los Emiratos Árabes Unidos (EAU), pueden haber llevado a cabo ataques que violan los principios de distinción, respuesta proporcional y precaución, y los cuales podrían constituir crímenes de guerra”, indica el informe presentado este martes por un grupo de expertos de las Naciones Unidas.

Como ejemplos, los investigadores se refirieron a los bombardeos de la coalición contra las zonas residenciales, mercados, embarcaciones civiles, hospitales y escuelas, en los que han perdido la vida miles de personas.

A principios de agosto, los cazas de la coalición atacaron un autobús escolar en la provincia de Saada, cobrándose la vida de 51 muertos, incluidos 40 niños. Riad y sus aliados calificaron el bombardeo de “legítimo”. La cadena CNN confirmó que se utilizó una bomba MK82, de fabricación estadounidense, en la incursión aérea.

El informe también hizo alusión a otro ataque aéreo registrado el pasado jueves que dejó otros 26 niños muertos.

Asimismo, el férreo bloqueo impuesto por Riad y sus aliados contra Yemen -en la que también participan otros países como Egipto, Sudán, Kuwait, o Bahréin- podrían constituir, según el presidente del panel de expertos que elaboró el reporte, Kamel Jendoubi, un crimen de guerra.

Las restricciones a la entrada de las ayudas humanitarias han agravado la de por sí deteriorada situación humanitaria en Yemen. Según la ONU, de los 27 millones de habitantes de Yemen, más de 22 millones necesitan ayuda humanitaria o protección y unos 8 millones sufren de inseguridad alimentaria severa.

Jendoubi exhortó “a todas las partes a que tomen las medidas necesarias para suprimir las restricciones desproporcionadas a la entrada segura y rápida en Yemen de la ayuda humanitaria y otros bienes indispensables para la población civil”.

A la lista larga de las consecuencias de la guerra contra Yemen hay que añadir el desplazamiento de más de 1,5 millones de personas, la epidemia de cólera, que ha dejado 2.300 muertos, el abandono escolar de medio millón de menores y muchos otros problemas.

La reacción de la coalición

En una reacción no sorprendente, el portavoz de la coalición, Turki al-Malki, acusó a la ONU de parcialidad y aseguró que el informe se basa en “historias rebeldes”.

El ministro de Asuntos Exteriores emiratí, Anwar Gargash, a su vez, rechazó de manera implícita las pesquisas y precisó que “la coalición está cumpliendo con su objetivo de restaurar el Estado yemení y de evitar la interferencia iraní en la región”.

Gargash agregó que los EAU y sus aliados estudiarán el informe y le darán “la respuesta que merece”.

La coalición árabe cada vez más hundida en el pantano de Yemen

La historia negra de los Al Saud

En 2016, la ONU incluyó a Arabia Saudí y la coalición militar que encabeza en la lista negra del informe Niños y Conflicto Armado por la muerte de cientos de niños en su campaña de bombardeos en Yemen, aunque posteriormente, el entonces secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, cedió a las presiones y amenazas de Riad y sacó al país árabe de la lista.

La marcha atrás de la ONU indignó a organizaciones de derechos humanos. La ONG Human Rights Watch deploró que “en tanto la lista de la vergüenza cede ante la manipulación política, pierde credibilidad y mancha el legado del secretario general en derechos humanos”.

La inmunidad de la monarquía petrolera

A pesar de que los crímenes saudíes en Yemen no están ocultos para nadie, la monarquía sigue gozando de la impunidad. No hay ni castigos, ni siquiera condena por parte de la comunidad internacional. Por el contrario, Riad continúa comprando grandes cantidades de armas a los países occidentales. De hecho, la historia ha mostrado bien el poder del dinero saudí para encubrir cualquier violación de derechos humanos por parte del reino.

En abril de 2016, Estados Unidos se abstuvo de desclasificar el papel de Riad en los ataques de 11-S de 2001, después de que la monarquía amenazara con retirar sus inversiones en el país norteamericano.

La coalición de la “muerte”

A pesar de los gastos colosales de Arabia Saudí y sus amigos para restaurar en el poder a Mansur Hadi, sacado del poder por los hutíes, que cuentan con el respaldo de Irán, el equilibrio del poder no ha cambiado luego de más de tres años de guerra. El legado de la coalición no ha sido más que la muerte y destrucción.

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