La batalla por Idlib ya ha comenzado. Los aviones de combate sirios y rusos están bombardeando la provincia (noroeste) desde hace días.

La batalla por Idlib ya ha comenzado. Los aviones de combate sirios y rusos están bombardeando la provincia (noroeste) desde hace días.

Mientras las bombas caen sobre las posiciones de los grupos armados, los convoyes militares del Ejército sirio se dirigen a Idlib a la espera de una inminente operación para recuperar la única región cuyo control no han recuperado todavía las fuerzas gubernamentales.

Los últimos respiros de los terroristas en Siria

Hayat Tahrir al-Sham (HTS), la célula terrorista fundada por la exrama siria de Al-Qaeda tiene bajo su control el 60% de la provincia de Idlib, y el resto está en manos de grupos armados rivales.

Hace 10 días, el enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, reconoció que hay más de 10.000 miembros del grupo Frente Al-Nusra y Al-Qaeda en Idlib y que deben ser eliminados.

Moscú y Damasco han mostrado su determinación para arrebatar a los terroristas su último feudo en el territorio sirio. El sábado, los cazabombarderos rusos realizaron las incursiones aéreas “más intensas” en un mes.

Mientras, el director de la ONG Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), Rami Abdel Rahman, confirmó que los terroristas han abandonado varias de sus posiciones debido a los bombardeos con artillería pesada del Ejército sirio.

La diplomacia se une al uso de la fuerza

El viernes, los presidentes de Rusia, Irán y Turquía se reunieron en Teherán para mostrar una posición común contra los grupos extremistas en Idlib. Aunque las partes no ocultaron sus diferencias -Recep Tayyip Erdogan pidió un “alto el fuego” y advirtió sobre una “masacre” en caso de asalto de los militares sirios y sus aliados, una demanda que fue rechazada por sus homólogos de Irán y de Rusia, Hasan Rohani y Vladímir Putin, respectivamente- al término de la cumbre, se emitió una declaración conjunta. En la misma, los tres países se comprometieron a:

  1. Respetar la soberanía e integridad territorial siria
  2. Cooperar hasta la derrota de todos los grupos terroristas
  3. Esforzarse por una solución política y formar un Comité Constitucional
  4. Proteger a los civiles y mejorar la situación humanitaria
  5. Facilitar el regreso voluntario de refugiados y desplazados

Ataques a Siria; un castigo basado en especulaciones

El papel de Estados Unidos

El rol de Washington en Siria parece cada vez más irrelevante desde la llegada al poder de Donald Trump, que se ha limitado a utilizar su arma favorita, la red social Twitter, para repetir retóricas contra Damasco.

“El presidente Bashar al-Asad de Siria no debe atacar temerariamente la provincia de Idlib. Los rusos y los iraníes cometerían un grave error humanitario para formar parte de esta potencial tragedia humana. Miles de personas podrían morir. ¡No dejéis que eso suceda!”, alertó recientemente Trump.

El Departamento de Estado, a su vez, amenazó con responder ante cualquier ataque químico llevado a cabo por Damasco.

En cualquier caso, no se prevé que la Casa Blanca vaya más allá de lanzar un ataque limitado contra las posiciones de las fuerzas sirias, tal y como sucedió el año pasado.

Trump ordenó en abril de 2017 bombardear con misiles la base de las fuerzas gubernamentales sirias en Shairat, provincia de Homs. Lo hizo después de que la oposición siria informara de 80 muertos y 200 heridos tras un presunto ataque con armas químicas en la ciudad de Jan Sheijun de la provincia de Idlib.

En los últimos días, Rusia ha advertido sobre la decisión de Washington de realizar un ataque químico de bandera falsa en Siria para luego atribuirlo a Damasco y lanzar una intervención militar en el país árabe en apoyo a los grupos armados.

El diario estadounidense The Guardian señaló hace días que la Administración de Donald Trump carece de influencia para evitar que Rusia, Irán y Siria lancen un ataque militar masivo contra la provincia de Idlib.

“Washington ha amenazado con una acción militar en caso de un ataque con armas químicas, pero sus mensajes contradictorios sobre la retirada de la presencia estadounidense en Siria y un recorte en la ayuda han disminuido su ya limitada influencia sobre el conflicto de siete años”, afirmó el diario en un artículo.

El texto explicó que el gobierno de Trump, “que ha criticado al expresidente Barack Obama por su inacción en Siria después de que comenzara la guerra en 2011, corre el riesgo de parecer impotente para evitar que el plan de las tres naciones retomen la última área controlada por los rebeldes en Siria”.

El artículo indicó también que los ataques aéreos estadounidenses lanzados contra el gobierno de Bashar al-Asad han tenido un impacto limitado en el pasado.

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