Una de las muchas polémicas que desató el discurso del presidente estadounidense en la 73 Asamblea General de la ONU fue cuando Donald Trump hizo alusión a la Doctrina Monroe.

Una de las muchas polémicas que desató el discurso del presidente estadounidense en la 73 Asamblea General de la ONU fue cuando Donald Trump hizo alusión a la Doctrina Monroe.

“Aquí en el Hemisferio Occidental estamos comprometidos a mantener nuestra independencia del ánimo expansionista de poderes extranjeros […] Vamos a rechazar la interferencia de naciones extranjeras en este hemisferio y en nuestros asuntos. Estados Unidos recientemente fortaleció sus leyes para someter a un mejor escrutinio a las inversiones extranjeras por razones de defensa ante las amenazas de seguridad”, justificó Trump.

El magnate agregó que “ha sido la política formal de nuestro país desde el presidente (James) Monroe que rechacemos la interferencia de naciones extranjeras en este hemisferio y en nuestros propios asuntos”.

Sus palabras recordaron las de su ex secretario de Estado, Rex Tillerson. En febrero de este año y durante su gira a América Latina, Tillerson reivindicó la vigencia de la Doctrina Monroe y advirtió sobre las consecuencias de dejar de lado esta ideología.

“En ocasiones nos hemos olvidado de la Doctrina Monroe y lo que significó para el hemisferio. Es tan relevante hoy como lo fue entonces”, sostuvo Tillerson, quien criticó el aumento de la influencia china en la región.

América Latina no necesita un nuevo poder imperial que sólo busque beneficiar a su propia gente”, censuró.

¿Qué dice la Doctrina Monroe?

“América para los americanos”; es el lema de la doctrina presentada por el expresidente estadounidense James Monroe en 1823. Monroe arremetió con esa frase contra Europa en momentos que el continente estaba luchando contra el colonialismo europeo.

La doctrina consideraba cualquier intervención de los países europeos en América como una agresión y se reservaba el derecho de Estados Unidos a responder a lo que veía como una injerencia en el continente.

No obstante, transcurrido tantos años, los países latinoamericanos no ven con buenos ojos la doctrina y la califican de un caballo de Troya que Washington busca utilizar para dominar el hemisferio.

¿A qué países se refería Trump?

Europa ya no tiene colonias en América Latina. Aunque Trump no mencionó ningún país, hacía alusión a China y Rusia, tal y como había aclarado previamente Tillerson.

Este año, la República Dominicana y El Salvador dejaron de reconocer a Taiwán -cuya soberanía reclama China y cualquier país que lo reconoce no puede mantener relaciones con el gigante asiático-y entablaron lazos diplomáticos con Pekín. Previamente, había decidido la misma decisión Panamá en junio de 2017 y Costa Rica en 2007.

Los hechos preocuparon mucho a la Casa Blanca, que en represalia anunció la venta de un lote de componentes militares con un valor de 330 millones de dólares a Taiwán en medio de las tensiones con China.

Además, Estados Unidos ha afirmado que seguirá de cerca los nexos de El Salvador, Panamá y la República Dominicana con China.

El asesor de Seguridad Nacional de Trump, John Bolton, antes de asumir el cargo, había hablado sobre la posibilidad de la aplicación de la Doctrina Monroe debido a, según él, los planes del presidente ruso, Vladímir Putin, para expandir su influencia en países como Nicaragua y Honduras.

“La injerencia rusa en América Latina podría inspirar a Trump a reafirmar la Doctrina Monroe”, reza un artículo escrito por Bolton en el sitio Th Hill en enero.

En un EEUU de Trump cambia el lugar de enemigos y amigos

¿Por qué la Doctrina Monroe ya no funciona?

Cuando Trump habló de la Doctrina Monroe, sorprendió a muchos, no solo a los países latinoamericanos, sino también a los políticos estadounidenses. Durante el mandato de Barack Obama, su secretario de Estados, John Kerry, había reconocido en 2013 que “la era de la doctrina Monroe ha terminado”.

Hay al menos 2 razones principales; una que Estados Unidos incita a los países latinoamericanos a alejarse de China y Rusia mientras el mismo país norteamericano mantiene nexos económicos con ambas naciones.

La segunda es que la Administración de Trump ha adoptado medidas hostiles contra los países latinoamericanos, como sus restricciones a los inmigrantes indocumentados procedentes de los mismos o la construcción de un muro a lo largo de la frontera con México, así como sus comentarios fascistas, que están afectando negativamente la influencia de Estados Unidos en la zona.

Las reacciones a las palabras de Trump

Al intervenir en la Asamblea General de la ONU, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, respondió así a Trump: “la arremetida feroz del inquilino de la Casa Blanca contra Venezuela es un conflicto histórico, es la doctrina imperial de dominación Monroe contra la doctrina de justicia y libertad que nos legó (el libertador) Simón Bolívar”.

El presidente cubano, a su vez, aprovechó su discurso ante la ONU para denunciar que Estados Unidos “ha desplegado la Doctrina Monroe y sus proclamas imperialistas” para dañar a países como Venezuela.

Otros países latinoamericanos tampoco dieron su beneplácito a la reactivación de la Doctrina Monroe. Parece que Trump enfrentaría numerosos obstáculos para vender su iniciativa.

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