El ritmo de reducción del número de parados en España se ha frenado hasta el 8,8% en agosto, lejos del 10,3% del conjunto de la UE.

El ritmo de reducción del número de parados en España se ha frenado hasta el 8,8% en agosto, lejos del 10,3% del conjunto de la UE.

Hasta hace unos pocos meses, uno de cada tres parados que salían del desempleo en la Unión Europea, lo hacía en España. El país lideró la creación de empleo y el ajuste del paro durante toda la recuperación, un escenario lógico si se tiene en cuenta que la tasa de paro duplicaba a la de la UE.

Sin embargo, el escenario se ha deteriorado en los últimos meses. España sigue multiplicando por dos los registros europeos de desempleo pero, además, el ajuste ya es más lento que en el conjunto de la Unión Europea. Según El Confidencial, malos datos que evidencian la ralentización del mercado laboral en los últimos meses.

El ritmo de ajuste del número de desempleados se había mantenido por encima del 10% desde mediados de 2015, llegando a situarse en tasas próximas al 15% hace poco más de un año. Sin embargo, en los últimos meses se ha producido una fuerte desaceleración que sitúa ya la caída del desempleo por debajo del 9% anual. En concreto, en agosto se cerró con un ajuste del 8,8%, según los datos publicados por Eurostat.

Esta ralentización ha provocado que la caída del desempleo ya sea inferior a la que registra la Unión Europea, que es del 10,3% interanual, y que la de la eurozona, que se situó en el 9,7% en agosto (todos los datos están corregidos de estacionalidad y calendario). Es la primera vez desde el inicio de la recuperación, que la caída del paro en España es más lenta que en Europa, lo que evidencia el cambio de tendencia de la economía del país.

Esta es una noticia muy negativa para España, ya que el nivel de paro sigue muy por encima de la media de la eurozona, lo que debería permitir ritmos de ajuste del desempleo muy rápidos. Sin embargo, el país se enfrenta a su gran enemigo: el elevado paro estructural, que tradicionalmente se ha situado en el 15% actual y que ha condenado a tener tasas de desempleo muy elevadas.

España se ha situado en los dos últimos meses en el vagón de cola en ajuste. Está ya por debajo de países que están en una fase más temprana de la recuperación, como son Italia, Portugal o Eslovenia, lo que resultaría más comprensible. El problema es que también está por debajo de países que están en una parte más avanzada del ciclo, como es el caso de Dinamarca, Austria, Holanda o Alemania. El caso de Alemania es paradigmático: el país tiene una tasa de paro del 3,4%, esto es, casi cinco veces menos que España. Sin embargo, el ritmo de caída del número de parados se mantiene por encima del 9%, mejor que España.

Hace doce meses, en España salían del desempleo más de 600.000 personas cada año. Este ritmo ha caído en agosto a casi la mitad: 338.000 parados menos. La consecuencia es que España ha pasado de aportar un 30% de la caída del paro en la UE a situarse por debajo del 17%. La esperanza para España pasa por que el dato de agosto haya sido solo un bache dentro de una fase de ralentización más suave, tal y como estaba previsto. De lo contrario, si se prolonga la tendencia de los últimos meses, significará que la debilidad del mercado laboral está evidenciando una desaceleración de la economía más rápida de lo estimado.

La ralentización en el ajuste del paro coincide con una fase de estancamiento de la población activa. Esta lectura es importante, ya que el paro podría estar influido por la incorporación de nuevas personas al mercado laboral. Sin embargo, no es lo que está ocurriendo, al contrario, la población activa en España ha mantenido una tendencia ligeramente negativa en los últimos tres años. Esto significa que la desaceleración del paro responde exclusivamente a los pobres datos de creación de empleo. Los datos de la Seguridad Social confirman que la afiliación suma ya dos meses consecutivos con un crecimiento inferior al 3%.

El paro en España deja su peor dato desde 2011

¿Una desaceleración europea?

El ritmo de ajuste del paro se ha ralentizado en toda la Unión Europea. Si hace un año salían del desempleo más de 2 millones de personas cada año, este verano ha desacelerado hasta el entorno de los 1,9 millones de parados. Sin embargo, la causa de esta ralentización está en España: si se descuenta su efecto, el resultado es que la Unión Europea lleva más de un año con un ajuste del desempleo estable en el entorno de los 1,55 millones de parados menos al año.

Los datos de los últimos meses cuentan con el lastre del verano histórico que vivió España hace un año. La llegada de turistas superó las expectativas y, además, coincidió con un momento en el que la demanda exterior tiraba de las exportaciones. El país no cuenta ya con estos vientos de cola, lo que impide que se mantengan las tasas de crecimiento de entonces.

El problema es que España vive esta desaceleración cuando todavía persisten niveles de desempleo muy elevados. Según los datos de Eurostat, la tasa de paro en el país cerró agosto en el 15,2%. Esto significa que España tiene una tasa de desempleo que todavía duplica a la europea, que es del 6,8%. Si el ritmo de ajuste del paro sigue siendo inferior en España que en el conjunto de Europa, esta brecha seguirá aumentando, evidenciando uno de los mayores desequilibrios del país: la debilidad de su mercado laboral.

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