A plena luz del día, un prominente periodista saudí crítico con la monarquía desapareció en el consulado del país árabe en Estambul, Turquía. Una larga lista de pruebas apunta a que Riad está detrás de los hechos. Y ahora el caso de Jamal Jashoggi abre un interrogante: ¿Hasta cuándo el mundo tratará con indulgencia con un país que no conoce límites a la hora de violar los derechos humanos?

A plena luz del día, un prominente periodista saudí crítico con la monarquía desapareció en el consulado del país árabe en Estambul, Turquía. Una larga lista de pruebas apunta a que Riad está detrás de los hechos. Y ahora el caso de Jamal Jashoggi abre un interrogante: ¿Hasta cuándo el mundo tratará con indulgencia con un país que no conoce límites a la hora de violar los derechos humanos?

¿Quién es Jashoggi?

Jamal Jashoggi es una figura destacada de la élite saudí. Ha trabajado como periodista en diversos diarios árabes y en el estadounidense The Washington Post. Tenía íntimas relaciones con la familia real. Fue consejero del príncipe Turki al-Faisal, exjefe de la inteligencia saudí, cuando este último era embajador de Arabia Saudí en Londres. Además, era amigo del multimillonario príncipe Alwalid bin Talal.

Quizá su influencia le daba osadía para poner en tela de juicio las políticas del príncipe heredero saudí, Mohamad bin Salman (MBS). Jashoggi censuró la guerra librada por el príncipe ambicioso contra Yemen y la imposición de las reformas económicas sin un debate nacional, entre otros.

En noviembre de 2017 y después de que MBS encerrara a docenas de hombres de negocios y miembros de la familia real en un hotel de lujo y exigiera que entregaran su fortuna, Jashoggi comentó así: “Si un príncipe puede pagar mil millones de dólares a cambio de su libertad, ¿cuánto tendrá que pagar un preso de conciencia? ¿Cuánto pagaremos todos para obtener nuestra libertad?”

Y en marzo de 2018, arremetió así contra el hombre más fuerte del Reino del Desierto: “(MBS) está acumulando todo el poder en sus manos. Y sería mucho mejor para él permitir un respiro para los críticos, para los intelectuales saudíes, los escritores saudíes y los medios de comunicación saudíes para debatir”.

Pese a todo, el periodista se exilió el año pasado en Estados Unidos poco después de la detención de su amigo Esam al-Zamil por sus críticas contra los Al Saud. De hecho, temió ser la próxima víctima de tiempos oscuros para la  libertad de expresión en el país ya que las autoridades habían impuesto varias restricciones sobre sus actividades, prohibiéndole de comentar a través de las redes sociales y hablar con periodistas extranjeros.

La desaparición

El día 2 de octubre, Jashoggi acudió al consulado saudí para realizar unos trámites administrativos para contraer matrimonio, pero nunca salió.

Desde el primer momento, Riad negó estar detrás de la desaparición de Jashoggi y prometió efectuar “los procedimientos de seguimiento y coordinación con las autoridades locales turcas para descubrir las circunstancias de la desaparición de Jamal Jashoggi después de que dejara el edificio del consulado”.

¿Por qué nadie cree la versión de la monarquía?

Un montón de documentos hacen muy difícil creer la inocencia de Arabia Saudí.

Las pesquisas de la Policía turca han indicado que Jashoggi fue asesinado en el consulado saudí y su cuerpo fue trasladado posteriormente. Ankara asegura que tiene evidencia audiovisual del asesinato. Bajo la mira de la Policía está un grupo de 15 saudíes que viajaron el 2 de octubre a Turquía procedentes de Arabia Saudí en varias tandas. Los medios turcos aseguran que se trata de miembros de la inteligencia saudí. Las imágenes del “escuadrón de la muerte” de Jashoggi han sido publicadas.

Además, las cámaras de seguridad han grabado el momento de la entrada del periodista al consulado, pero no su salida, mientras se ha registrado la salida de un vehículo de la legación diplomática dos horas después de su entrada.

El diario turco Hürriyet reveló algo muy raro. Justo el día 2 de octubre, Riad dio día libre al personal turco de la sede diplomática alegando que habría “una reunión diplomática”.

Otra prueba son las comunicaciones-filtradas por The Washington Post–  entre los funcionarios saudíes en las que hablaban de la detención de del periodista. “No estaba claro si tenían la intención de interrogar al periodista o matarlo”, dijo una fuente anónima de los servicios de inteligencia al diario.

Es más. El pasado sábado y bajo presiones de varios países y las ONG pro derechos humanos, el cónsul saudí en Estambul, Mohamed al-Otaibi, permitió a varios periodistas de Reuters que registren el edificio.

“Otaibi recorrió las seis plantas del edificio, incluida la sala de oración en el sótano, las oficinas, ventanillas de visados, cocinas, cuartos de baño, almacenes y cuartos de seguridad abriendo armarios y retirando los paneles que cubren el aire acondicionado (…) Jamal no está aquí”, informó la agencia británica para referirse luego a otra cosa muy sospechosa. Cuando se le pidió a Al-Otaibi mostrar el contenido de las cámaras de seguridad, el diplomático alegó que las cámaras solo reproducen en directo las imágenes y “no las graban”.

No se trata de un caso aislado

Arabia Saudí tiene precedentes terribles sobre el secuestro de sus críticos. La cadena británica BBC elaboró en 2016 un documental en el que confirmaba la desaparición en Europa, desde 2003, de tres príncipes que habían censurado a los Al Saud. Son Sultan Bin Turki Bin Abdulaziz (2003), Turki Bin Bandar y Saud Bin Saif al Nasr (2015).

Publican FOTOS de “escuadrón de asesinato” saudí en Turquía

Los motivos del asesinato de Jashoggi

Como hemos mencionado, el periodista mantenía estrechas relaciones con la familia real, lo que le permitía haber tenido acceso a muchos secretos de la monarquía y convertía a Jashoggi en una seria amenaza para los Al Saud. The Washington Post ha aseverado que los servicios de inteligencia estadounidenses estaban al corriente del plan saudí para arrestar al periodista.

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