Washington espera que Pekín realice un cambio dramático en todas sus políticas para adaptarse a las demandas de EE.UU. y está preparado para hostilidades prolongadas si no lo hace, dijo el vicepresidente norteamericano Mike Pence.

Washington espera que Pekín realice un cambio dramático en todas sus políticas para adaptarse a las demandas de EE.UU. y está preparado para hostilidades prolongadas si no lo hace, dijo el vicepresidente norteamericano Mike Pence.

La postura de confrontación de la administración de Trump fue descrita por el periodista Josh Rogin en un artículo de opinión del Washington Post. Dijo que Pence se lo explicó a él durante un vuelo a bordo del Air Force Two en el viaje asiático del vicepresidente.

Estados Unidos quiere que China ofrezca concesiones en una amplia gama de reclamos, desde protección de propiedad intelectual hasta reclamos territoriales en el Mar de China Meridional.

También se espera que el presidente chino, Xi Jinping, se comprometa a cambiar el comportamiento económico, militar y político de Beijing durante su reunión con el presidente estadounidense, Donald Trump, al margen de la cumbre del G20 en Buenos Aires el 30 de noviembre. Si Washington no está satisfecho, Será “una Guerra Fría total”, según Rogin.

“Creo que mucho de eso dependerá de Argentina. La actitud del presidente es, queremos asegurarnos de que sepan dónde estamos, qué estamos preparados para hacer, para que puedan venir a Argentina con propuestas concretas que aborden no solo el déficit comercial que enfrentamos… Estamos convencidos de que China sabe donde nos encontramos”,dijo Pence, según la agencia de noticias RT.

Pence dijo que EE.UU. está “en una posición fuerte” para una posible escalada de la guerra comercial que ya ha desatado en China. Añadió que EE.UU. no tenía intención de ceder su influencia en Asia a China y no se echará atrás si Pekín decide continuar con sus políticas actuales.

“Entonces que así sea”, dijo Pence. “Estamos aquí para quedarnos.”

Washington ha estado incrementando la presión sobre Beijing en los últimos años, imponiendo aranceles a los productos chinos y últimamente acusando a China de interferir en la política interna de los Estados Unidos.

Pekín parece no tener intención de ceder. Respondió a las tarifas de EE.UU. con sus propias medidas proteccionistas y continúa con su programa multimillonario de inversión One Belt, que tiene como objetivo garantizar rutas comerciales estables adicionales para sus proveedores y clientes más importantes.

¿Disputa comercial entre China y EEUU se convierte en guerra nuclear?

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