Es probable que Washington haga todo lo posible para evitar un próximo avance del Ejército sirio en Idlib, con el objetivo de proteger sus propios intereses en Siria, incluso si eso significa respaldar un refuerzo de los rebeldes unidos, afines a Al-Qaeda.

Es probable que Washington haga todo lo posible para evitar un próximo avance del Ejército sirio en Idlib, con el objetivo de proteger sus propios intereses en Siria, incluso si eso significa respaldar un refuerzo de los rebeldes unidos, afines a Al-Qaeda.

En momentos en que el conflicto en Siria ya no acapara la atención mundial, luego de haberse logrado el acuerdo de desmilitarización de Idlib, implementado principalmente por Rusia y Turquía en septiembre, un nuevo informe militar sirio publicado por Al-Masdar News afirma que el Ejército sirio tiene la intención de realizar una gran ofensiva para retomar el control de la provincia de Idlib.

Aunque el tratado de desmilitarización redujo la urgencia de una operación militar inminente, en octubre los grupos terroristas lanzaron numerosos ataques dentro de Idlib, en regiones controladas por el Gobierno sirio, lo que resultó en intercambio de disparos entre los rebeldes y las fuerzas leales al Gobierno de Damasco, así que aumentó considerablemente las posibilidades del colapso del mencionado acuerdo.

Otro factor que ha desempeñado un importante papel en debilitar el pacto, es el reciente anuncio de que todos los llamados ‘rebeldes’ en la provincia de Idlib se han unido bajo el mando del grupo Hay’at Tahrir al-Sham (HTS). El HTS es el colectivo terrorista, anteriormente conocido como Frente al-Nusra, la rama de Al-Qaeda en Siria.

Según Mint Press News El miércoles pasado, Bilal Abdul Kareem, “periodista” nacido en Estados Unidos y el responsable de asuntos mediáticos del Frente al-Nusra, publicó un video en YouTube en el que entrevistó al portavoz de la banda terrorista, Abu Jaled. En el video, Jaled afirma que “todas las facciones” dentro de la provincia de Idlib ahora han formado una “sala de operaciones conjuntas” para planificar las ofensivas militares, aumentar la preparación militar y atacar a cualquier persona que busque contactar al “régimen [sirio] o sus amigos rusos” con un “puño de hierro”. También agregó que esta cooperación incluye “todas las facciones [en Idlib] sin excepción” y fue la “primera vez” que todos los combatientes en Idlib se unieron bajo una sola bandera.

Los funcionarios estadounidenses han afirmado con frecuencia durante los 7 años de la guerra en Siria que los militantes en Idlib no son terroristas, sino ‘rebeldes moderados’ que luchan en una guerra civil contra “un dictador”.

No obstante, el enviado especial de Washington para la llamada coalición anti-ISIS, Brett McGurk, denominó la provincia de Idlib “el mayor refugio seguro de Al-Qaeda desde el 11 de septiembre de 2001, vinculado directamente a Ayman al-Zawahiri [líder actual de Al-Qaeda]”.

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Parece poco probable que EE.UU. admita repentinamente su protección a un enclave de Al-Qaeda en Idlib. De hecho, los funcionarios estadounidenses saben que si los militares sirios logran expulsar a los terroristas de Idlib, su próximo objetivo sería la recuperación del 30 por ciento del territorio sirio, actualmente ocupado por EE.UU. en el noreste del país árabe. El área incluye más del 90 por ciento de todo el potencial del petróleo y gas de Siria, así como la mayoría de sus recursos agrícolas y de agua dulce.

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