Theresa May no da marcha atrás en su misión de sacar al Reino Unido de la Unión Europea. No obstante, la postura de la nueva Dama de Hierro británica podría hundir al país en una crisis sin precedentes.

Theresa May no da marcha atrás en su misión de sacar al Reino Unido de la UE. No obstante, la postura de la nueva Dama de Hierro británica podría hundir al país en una crisis sin precedentes.

Acuerdo con la UE

Después de 17 meses de negociaciones, Londres y Bruselas llegaron a un principio del acuerdo sobre su divorcio, resultado de la victoria del Brexit en el referéndum británico de 2016. El logro alejó la sombra de las consecuencias catastróficas que suponía una separación sin consenso. Sin embargo, todavía hay un montón de obstáculos que May y sus socios europeos deberían superar para alcanzar un acuerdo final.

Los retos

Hasta ahora solo se ha dado el primer paso de un largo camino. Aunque el borrado del acuerdo recibió la luz verde del gobierno, le costó la dimisión de cuatro de sus ministros, incluido el del Brexit Dominic Raab y ahora el ala euroescéptica de su Partido Conservador amenaza a May con una moción de censura.

La solución que prevé el texto para evitar la reintroducción de una frontera entre la provincia británica de Irlanda del Norte e Irlanda ha sido la razón principal del caos en el gabinete. Para Raab, “el régimen regulatorio propuesto para Irlanda del Norte constituye una amenaza muy seria para la integridad del Reino Unido“.

El principio del acuerdo pasará a la cumbre de la UE para su aprobación y luego será sometido a votación en el Parlamento británico. A juicio de muchos políticos, incluido el exsecretario del Brexit David Davis la Cámara de los Comunes rechazará el plan de May.

Si eso sucede, el gobierno tendrá un plazo de 21 días para modificar su iniciativa. La primera ministra carece de una mayoría en el Parlamento y teniendo en cuenta el firme rechazo del opositor Partido Laborista y el de los diputados de su propia formación política, entendemos mejor lo que está detrás de las palabras de Davis.

May enfrenta también un gran desafío en el seno del bloque comunitario: España. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha sido perfectamente claro al advertir sobre si se mantiene el artículo sobre Gibraltar en el preacuerdo del Brexit.

“Si el domingo 25 [día que se celebra el Consejo Europeo extraordinaria] el Acuerdo de Retirada y la Declaración Política sobre la relación futura con Reino Unido sigue en los términos que ahora mismo, España votará que ‘No'”, precisó.

Tal y como explicó Sánchez, el artículo 184 del borrador del tratado, que habla de las negociaciones de la futura relación, no aclara lo “fundamental”. “La identidad de Gibraltar no pertenece al Reino Unido, está representada por el Reino Unido, pero no pertenece al Reino Unido”, destacó.

Los dos países cerraron posteriormente un preacuerdo sobre Gibraltar, sin embargo, Sánchez aseveró que su amenaza persiste.

En abril de 2017, Londres y sus 27 socios europeos establecieron que después del Brexit, “ningún acuerdo entre la UE y Reino Unido podrá aplicarse al territorio de Gibraltar sin el acuerdo entre España y Reino Unido”.

¿May corre el mismo destino de Thatcher?

Theresa May no da marcha atrás en su misión de sacar al Reino Unido de la Unión Europea. No obstante, la postura de la nueva Dama de Hierro británica podría hundir al país en una crisis sin precedentes.

El 22 de noviembre de 1990, la ex primera ministra británica, Margaret Thatcher, conocida como la Dama de Hierro por su espíritu combativo bajó finalmente la guardia ante la guerra civil de los “tories” y presentó su renuncia después de 11 años en el poder.

Ahora, la historia podría repetirse para la nueva Dama de Hierro del Reino Unido. Sin embargo, si Londres y la UE se divorcian el 29 de marzo, fecha fijada para el Brexit, la mayora víctima del proceso no será May, sino su país, que sufrirá amplias consecuencias políticas y económicas de salir del bloque.

Es más, la separación de un país con un papel muy relevante a nivel internacional como el Reino Unido de la UE podría poner en juego el futuro del bloque comunitario. Un posible efecto dominó del Brexit podría acabar con la estabilidad de la agrupación.

 

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