Mariya Oktyabrksaya, es la mujer rusa que combatió ferozmente a los nazis durante la II Guerra Mundial impulsada por un móvil tarantiniano: vengar la muerte de su marido a manos de los invasores alemanes.

Mariya Oktyabrksaya, es la mujer rusa que combatió ferozmente a los nazis durante la II Guerra Mundial impulsada por un móvil tarantiniano y vengó la muerte de su marido a manos de los invasores alemanes.

Mariya Oktyabrksaya nació en el seno de una humilde familia ucraniana en la península de Crimea. En 1925 se casó con un oficial del Ejército Rojo y empezó a interesarse por los asuntos militares, aprendiendo a disparar armas y a conducir y reparar vehículos. También recibió formación como enfermera militar.

En 1941 al abrirse el frente oriental en la II Guerra Mundial (llamada “Gran Guerra Patriótica” en la URSS), Mariya fue evacuada a Siberia. Cabe recordar que Alemania invadió la URSS infringiendo el pacto Molotov-Ribbentrop firmado dos años antes, en 1939. Aquella invasión, ordenada por Hitler y considerada un gravísimo error militar, que, a la postre, sería la tumba del III Reich.

La Operación Barbaroja movilizó a 3,5 millones de soldados alemanes, 4.000 tanques y 5.000 aviones. El marido de Mariya murió en agosto de 1941, en los primeros compases de la ofensiva de la Wehrmacth, aunque la noticia no llegó a oídos de la viuda hasta dos años más tarde, en 1943.

Mariya Oktyabrksaya, es la mujer rusa que combatió ferozmente a los nazis durante la II Guerra Mundial impulsada por un móvil tarantiniano: vengar la muerte de su marido a manos de los invasores alemanes.

Oktyabrksaya, que por entonces tenía 38 años, decidió vender todas sus posesiones, comprar un carro de combate T-34 (que le costó 50.000 rublos de la época) y lanzarse a combatir a los nazis en el frente, que había empezado a retroceder ante el empuje del Ejército Rojo, tras estar a las puertas de Moscú.

Mariya escribió una carta a Stalin en la que pedía incorporarse al frente en estos términos:

“Mi marido murió en combate defendiendo a la Madre Patria. Quiero vengarme de los perros fascistas por su muerte y los la muerte de los soviéticos torturados por los bárbaros fascistas. Para ello, he depositado mis ahorros personales -50.000 rublos- en el Banco Nacional para construir un tanque. Solicito humildemente que el tanque se llame ‘Novia Luchadora’ (“Боевая подруга”) y que me envíen a la línea del frente como conductora del mismo”.

El carro de combate que esta mujer seleccionó fue un T-34, un tanque medio ideado por los soviéticos que se fabricó en masa durante la Segunda Guerra Mundial. «El T-34 era un carro de combate casi invulnerable al fuego de los cañones contra-carro alemanes más usuales por entonces, los de 37 milímetros y los de 50 milímetros», según explica por ABC.

Aunque la división acorazada de la URSS estaba formada íntegramente por hombres, Stalin vio en aquella brava mujer una excelente oportunidad propagandística y ordenó que fuera admitida sin dilación en la 26 Brigada de Tanques del Ejército Rojo, tras cinco meses de entrenamiento, un plazo anormalmente breve para el puesto. Tal y como pedía en la carta a Stalin, Oktyabrksaya pintó en la torreta del T-34 las palabras ‘Novia Luchadora’.

Mariya Oktyabrksaya, es la mujer rusa que combatió ferozmente a los nazis durante la II Guerra Mundial impulsada por un móvil tarantiniano y vengó la muerte de su marido a manos de los invasores alemanes.

Aunque los oficiales de la brigada y los compañeros de Mariya desconfiaban de la inclusión de una mujer en la división, sus suspicacias se evaporaron en cuanto entró en combate. En la primera batalla en la que participó, el 21 de octubre de 1943, Oktyabrksaya y sus compañeros destruyeron varios nidos de artillería del enemigo. En pleno fragor de la batalla y desobedeciendo órdenes de su superior, la soldado saltó del tanque para repararlo en medio de una lluvia de balas. Tras aquella batalla fue ascendida a sargento.

Solo dos meses después, su coraje en la batalla resultó vano. Una vez más, el tanque resultó dañado tras destrozar las posiciones enemigas, y una vez más, Mariya saltó del vehículo para tratar de repararlo. Cuando intentó volver al tanque recibió un fragmento de metralla en la cabeza que le dejó inconsciente. La “novia luchadora” permaneció dos meses en coma en un hospital militar antes de fallecer el 15 de marzo de 1944.

Sus hazañas bélicas no cayeron en saco roto. La URSS le declaró Heroína de la Unión Soviética a título póstumo, y su ejemplo sirvió de ejemplo para que miles de mujeres se sumaran a la lucha contra los nazis.

Fuente: Público

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