Estados Unidos ya quiere hacer las maletas. En un anuncio no tan inesperado, pero muy polémico, la Administración de Donald Trump dio a conocer su decisión de retirar a las fuerzas estadounidenses en Siria. La medida generó amplias y diferentes reacciones y sus consecuencias geopolíticas, si Trump puede ponerla en práctica, serán de gran alcance.

Estados Unidos ya quiere hacer las maletas. En un anuncio no tan inesperado, pero muy polémico, la Administración de Donald Trump dio a conocer su decisión de retirar a las fuerzas estadounidenses en Siria. La medida generó amplias y diferentes reacciones y sus consecuencias geopolíticas, si Trump puede ponerla en práctica, serán de gran alcance.

Trump, decidido

En un corto mensaje en Twitter y luego ante las cámaras, Trump confirmó su determinación para poner fin a la presencia militar de Estados Unidos en Siria. El mandatario dio por derrotado al grupo terrorista ISIS (Daesh, en árabe).

“Hemos derrocado al ISIS en Siria, mi única razón para estar ahí durante la Presidencia de Trump”, señaló el inquilino de la Casa Blanca horas después de que The Wall Street Journal revelara la medida.

Estados Unidos tiene desplegados en Siria unos 2.000 efectivos, la mayoría de ellos en el norte del país para apoyar a las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG) y una pequeña parte en la base de Al-Tanf, cerca de la frontera con Irak.

Estados Unidos ya quiere hacer las maletas. En un anuncio no tan inesperado, pero muy polémico, la Administración de Donald Trump dio a conocer su decisión de retirar a las fuerzas estadounidenses en Siria. La medida generó amplias y diferentes reacciones y sus consecuencias geopolíticas, si Trump puede ponerla en práctica, serán de gran alcance.

Las contradicciones

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, confirmó la decisión. “Hace cinco años, el ISIS era una fuerza peligrosa y poderosa en Oriente Próximo, y ahora EE.UU. ha derrotado su califato territorial (…) Hemos empezado a devolver a casa tropas estadounidenses, al tiempo que transitamos hacia la próxima fase de esta campaña”, explicó.

Sanders, no obstante, no ofreció detalles sobre la fecha o la progresividad de este repliegue. La vocera destacó que ya ha comenzado el proceso del regreso de los militares, mientras el Departamento de Defensa (Pentágono) informó de que las fuerzas estadounidenses continúan sus cooperaciones con sus socios en Siria.

Un camino espinoso

La salida de Estados Unidos de Siria enfrenta una firme oposición dentro del país norteamericano e incluso dentro del gobierno de Trump. El diario The New York Times sacó a luz que durante los últimos días, el secretario de Defensa, James Mattis, y varios otros funcionarios de alto rango han tratado de disuadir al presidente argumentando que la ausencia de Estados Unidos en Siria daría lugar al aumento de la influencia de Rusia e Irán. Posteriormente, la renuncia de Mattis aclaró todo.

“Usted tiene el derecho de tener un secretario de Defensa cuyos puntos de vista estén mejor alineados con los suyos…creo que lo correcto para mí es renunciar a mi cargo”, dijo Mattis en una carta a Trump.

Los halcones republicanos en el Congreso, incluidos Lindsey Graham y Marco Rubio, tampoco han dado la luz verde a Trump. Según Graham, un senador influyente y aliado habitual del mandatario, la medida supondría una gran victoria para Irán y Siria.

“Hoy por hoy disponemos de una presencia estadounidense limitada de pequeño impacto en el noreste de Siria para apoyar a nuestros aliados kurdos, que fueron indispensables en la lucha contra” ISIS, precisó.

“No sé quién aconsejó que se tome esta decisión (…) Fue un error terrible”, se quejó, a su vez, el senador republicano por Florida, Marco Rubio.

Israel, férreo aliado de Estados Unidos en Oriente Medio, también se declaró preocupado y señaló que se protegerá ante las amenazas de Irán.

¿Trump cumplirá su palabra?

Durante su campaña electoral y tras llegar al poder, el republicano denunció en reiteradas ocasiones que sus antecesores han gastado más de 7 billones de dólares en Oriente Medio sin lograr ningún resultado positivo y pidió el fin de las intervenciones militares de su país en la región.

Pese a todo, la historia dice otra cosa. El expresidente demócrata Barack Obama también había llegado a la Casa Blanca con la promesa de terminar la presencia militar de su país en Afganistán e Irak y se marchó sin haber convertido en realidad este sueño.

Justo por la misma razón, el presidente de Rusia expresó su duda de que Trump ponga en práctica su iniciativa. “Con respecto a la retirada de las tropas estadounidenses de Siria, yo no sé qué es esto. ¿Cuánto tiempo ha mantenido EE.UU. su presencia, por ejemplo, en Afganistán? 17 años y casi todos los años dicen que retirarán sus tropas de ese lugar. Hasta la fecha, se mantienen ahí”, recordó Vladímir Putin.

El presidente ruso agregó que “hasta el momento, no hemos notado ninguna señal sobre un retiro de tropas estadounidenses de Siria”.

A juicio de Putin, la presencia militar de Estados Unidos en Siria es sin sentido mientras ese país ya está comenzando un proceso de solución política tras una devastadora guerra que ha durado ya más de 8 años.

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