La visita sorpresa del presidente de EE.UU., Donald Trump, a Irak avivó el rechazo de parlamentarios locales a la presencia de fuerzas norteamericanos en el país árabe.

La visita sorpresa del presidente de EE.UU., Donald Trump, a Irak avivó el rechazo de parlamentarios locales a la presencia de fuerzas norteamericanos en el país árabe.

Arrogante y una violación de la soberanía nacional resultaron algunos de los comentarios emitidos por diputados iraquíes, tras la reunión de Trump con militares estadounidenses en la base aérea de al-Asad.

Los viajes de los presidentes norteamericanos a zonas en conflicto suelen ser bajo estrictas medidas de seguridad y no fue la excepción la del magnate, que tuvo lugar en un contexto contrario a la permanencia extranjera en Irak.

La brusquedad de la visita dejó a los legisladores iraquíes molestos y con opiniones desfavorables sobre la invasión y ocupación de Irak por una alianza anglo-norteamericana en 2003.

‘Trump necesita saber sus límites. La ocupación estadounidense de Irak ha terminado’, expresó Sabah al-Saidi, jefe de uno de los dos bloques principales en el parlamento.

‘El magnate, agregó, se deslizó hacia Irak, como si fuera de visita a un territorio de Estados Unidos’.

Varios legisladores iraquíes condenaron el desplante de Trump, quien no se reunió con ningún funcionario y solo habló por teléfono con el primer ministro Adel Abdul-Mahdi.

Una reunión planificada entre ellos se canceló por una diferencia de puntos de vista sobre los temas, según la oficina Abdul-Mahdi.

De momento, la presencia inesperada del presidente norteamericano pudiera desencadenar consecuencias imprevisibles, entre otras, un debate en el parlamento para expulsar al Pentágono del país.

Empero, Trump dijo que no tenía planes de retirar a los cinco mil 200 soldados de Irak y aseguró que la base de Ain al-Asad podría facilitar ataques aéreos contra posiciones en la vecina Siria. Ese criterio se contrapone al sentimiento actual de la política iraquí, dispuesta a ser soberana en el plano exterior y no prestarse de apoyo a conflictos regionales.

Irak no debe ser una plataforma para que los estadounidenses cobren sus cuentas a los rusos o a los iraníes’, indicó Hakim al-Zamili, del bloque parlamentario Islah.

Las tropas estadounidenses se mantienen en Irak como parte de una coalición internacional que combate al grupo terrorista ISIS.

El Pentágono retiró sus fuerzas en 2011 después de la invasión y ocupación de 2003, pero regresó en 2014 a instancias del gobierno iraquí para combatir a los grupos radicales.

Fuente: Prensa Latina

Legisladores de Irak califican la visita de Trump como una violación de la soberanía de su país

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