El presidente de Siria, Bashar Asad, ha realizado una visita sorpresa a Irán, uno de sus principales aliados en el Oriente Medio.

El presidente de Siria, Bashar Asad, ha realizado una visita sorpresa a Irán, uno de sus principales aliados en el Oriente Medio.

El presidente de Siria ha visitado de improvisto a uno de sus principales apoyos políticos, económicos y militares. Medios oficiales han anunciado este lunes por la noche el primer viaje de Bashar Asad a Irán desde el inicio de la guerra, hace ocho años. Asad se ha reunido este mismo lunes, sin anuncio previo, con el jefe del Ejecutivo, Hasan Rohani, y con el Líder Supremo, Seyed Ali Jamenei, según El Mundo.

No es habitual que el Guía Supremo reciba a mandatarios internacionales. El presidente ruso, Vladímir Putin, o el sultán de Omán Qabus bin Said están entre los pocos que han podido intercambiar unas palabras con Jamenei. Con Asad, el encuentro ha ido más allá de lo habitual: las imágenes de las agencias iraníes han mostrado al hombre que tiene la última palabra en Irán abrazando efusivamente al líder sirio.

Durante el encuentro, Jamenei se ha deshecho en elogios. “Te has convertido en un héroe para el mundo árabe, y el movimiento de resistencia de la región ha ganado reputación contigo”, ha asegurado el iraní, según la agencia local Tasnim. “A través de la resistencia y la cooperación de sus pueblos, Siria ha conseguido mantenerse firme frente a una gran coalición formada por América, Europa y sus aliados en la región, y emerger triunfante de esta crisis”, ha zanjado.

Siria e Irán son aliados tradicionales desde hace 40 años. Ambos han confrontado la existencia de Israel y se han ofrecido apoyo mutuo en tiempos de crisis. Desde 2011, Irán ha proporcionado a Damasco financiación, el asesoramiento militar de su Guardia Revolucionaria y recursos humanos, como la formación y manutención de milicias chiíes iraquíes, afganas y paquistaníes.

Sin embargo, si bien Bashar Asad ha visitado Rusia -su otro apoyo durante la guerra- a lo largo del conflicto, el máximo mandatario árabe no había pisado Irán desde 2011, antes del estallido de las protestas populares que desembocaron en la carnicería actual. Se estima que hasta medio millón de personas pueden haber muerto desde el inicio de lo que hoy es una guerra de proximidad.

En esta fase del conflicto, Irán se sienta en la mesa tripartita de Astana, junto a Rusia y Turquía, buscando una fórmula de rebajar la guerra siria. La victoria de Asad frente a una amalgama de fuerzas opositoras, inicialmente respaldadas por Turquía y varios países del Golfo Pérsico no se discute. El presidente iraní Rohani ha declarado que “la victoria de Siria es una victoria para Irán y para la nación islámica en su conjunto”.

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Irán y Siria, según ha destacado el mandatario árabe, tienen identidades y creencias y lo que han logrado conseguir hoy en día es el resultado de mantenerse al lado de la Resistencia.

La Resistencia neutralizó la creencia de que EE.UU. “determina” el destino y el futuro del mundo. “Esta falsa creencia está a punto de desvanecerse”, ha dicho.

Al-Asad también ha aprovechado la ocasión para expresar la importancia de cimentar los lazos entre Damasco y Teherán, en concreto en el ámbito económico.

Damasco y sus aliados rechazan el plan de Donald Trump: “La zona de seguridad que los americanos pretenden establecer en Siria es uno de los complots que deben ser categóricamente rechazados y confrontados”, ha dicho Jamenei frente a Bashar Asad que, pese a poder cantar victoria, ofrece una sensación de debilidad ante a la notoria influencia que han cobrado sus sostenes rusos e iraníes.

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