Un atentado suicida que dejó más de 40 paramilitares muertos el pasado 14 de febrero en el lado indio de Cachemira, dio lugar a una confrontación militar entre La India y Pakistán. Las crecientes tensiones entre las dos potencias nucleares han preocupado al mundo.

Un atentado suicida que dejó más de 40 paramilitares muertos el pasado 14 de febrero en el lado indio de Cachemira, dio lugar a una confrontación militar entre La India y Pakistán. Las crecientes tensiones entre las dos potencias nucleares han preocupado al mundo.

Nueva escalada

El grupo terrorista Jaish-e-Mohammed (JeM), que opera en Pakistán y su objetivo es la separación de Cachemira de La India, se atribuyó el ataque mortífero del 14 de febrero. A pesar de que el grupo ha sido catalogado como terrorista en Pakistán desde 2002, Nueva Delhi considera a Islamabad como cómplice de JeM.

En represalia, el 26 de febrero, la Fuerza Aérea india llevó a cabo incursiones aéreas en el territorio pakistaní y aseveró que había destruido una base de operaciones de JeM. Luego, el país vecino perdió los nervios y derribó a dos aviones indios y capturó a uno de sus pilotos. Aunque el piloto fue liberado días después como un gesto de buena voluntad del primer ministro, Imran Khan, las cosas fueron de mal en peor, cuando se registraron varios intercambios de disparos en la frontera, dejando víctimas mortales.

La India y Pakistán, enemigos tradicionales

1947, 1965 y 1999 son años en los que los dos vecinos se enfrentaron por su disputa sobre Cachemira, cuya soberanía reclaman ambos países. Tras la guerra de 1947, se estableció una línea de tregua entre los dos países, conocida como Línea de Control. Esa línea divide a Cachemira en dos partes, una controlada por La India y otra por Pakistán.

La historia del principado

El imperio británico definió en 1947 las fronteras entre La India y Pakistán dejando la primera en las manos de los hindúes y la segunda en las de los musulmanes.

Cachemira fue una excepción. El principado estaba bajo el control de un majarás o rey hindú, que pidió apoyo a Nueva Delhi cuando Pakistán intentó invadir el territorio. Tras la intervención de La India, Cachemira fue dividida entre los dos países. China también ocupó la región nororiental (Aksai Chin y el Valle Shaksgam).

Crece tensiones en Cachemira: Aviones indios regresan a la frontera con Pakistán

Alto riesgo de una nueva confrontación

El valle de Cachemira, ubicado al sur de la parte más occidental de la cordillera de los Himalayas, es muy fértil y cuenta con grandes recursos de agua, lo que ha multiplicado la importancia de la región. El calentamiento global y la creciente escasez de agua es uno de los factores que podría echar leña al fuego.

A partir del 11 de abril, se celebrarán en La India las elecciones generales en las que el partido nacionalista hindú buscará la reelección del primer ministro, Narendra Modi. Hay temores de que las autoridades indias aprovechen la crisis de Cachemira para propagar el nacionalismo extremo y así beneficiarse políticamente.

Según el blog de fact-checking (verificación de informaciones dudosas) de la agencia francesa AFP, “la desinformación alcanzó su nivel más alto en las redes sociales indias durante la reciente crisis en Cachemira con Pakistán, lo que intensifica los temores de una guerra de “fake news” durante las próximas elecciones legislativas en India”.

AFP publicó más de 30 artículos negando afirmaciones falsas hechas en Facebook y otras redes sociales tras el episodio de combate aéreo entre Islamabad y Nueva Delhi.

Las estadísticas confirman, asimismo, el agravamiento de la crisis en Cachemira. De acuerdo con las cifras oficiales, 2018 fue el año más violento en la historia reciente de la zona con 361 muertos.

Durante los recientes enfrentamientos, el premier paquistaní se preguntó: “Con las armas que ustedes tienen y las que tenemos, ¿podemos permitirnos un error de cálculo? ¿No deberíamos pensar que si esto se intensifica, a qué conducirá?”.

La comunidad internacional ha saludado tales posturas y desea que tanto las autoridades pakistaníes como las indias antepongan el diálogo y la reconciliación a amenazas e intimidaciones, si no, las consecuencias de la cuarta guerra entre dos vecinos nucleares serían difícil de pronosticar.

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