El asesinato del periodista saudí Yamal Jashoggi forma parte de la campaña secreta del príncipe heredero saudí para silenciar a los disidentes.

El asesinato del periodista saudí Yamal Jashoggi forma parte de la campaña secreta del príncipe heredero para silenciar a los disidentes.

La campaña autorizada por el príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman, incluía la vigilancia, el secuestro, la detención y prácticas de tortura de disidentes, según el informe publicado ayer domingo por el diario estadounidense The New York Times, que cita testimonios de funcionarios de EE.UU. con acceso a informes de inteligencia clasificados sobre dicha campaña secreta.

Algunas de esas operaciones consistieron en repatriar por la fuerza a saudíes de otros países árabes y detener y abusar de prisioneros en palacios pertenecientes al príncipe heredero y a su padre, el rey Salman bin Andulaziz Al Saud, según las fuentes.

Para ejecutar su plan, precisa el reporte, el heredero del trono saudí creó un Grupo de Intervención Rápida que estuvo involucrado en al menos 12 operaciones a partir de 2017, incluido el asesinato de Jashoggi —acaecido el 2 de octubre de 2018 en el consulado de Riad en Estambul (Turquía)—, que desató el escándalo y generó una ola de protestas a nivel mundial.

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Conforme al rotativo, el grupo era supervisado por Saud al-Qahtani, un asesor de Bin Salman, despedido por su implicación en el caso Jashoggi.

Las fuentes, asimismo, indican que el grupo criminal también habría estado involucrado en la detención de una decena de activistas defensores de los derechos de la mujer.

The New York Times publicó otro informe en octubre, en el que informó de la creación de un ejército online por parte de Riad para reprimir a sus críticos y dirigir a la opinión pública contra los periodistas con influencia en el país.

A principios del presente mes y en un acto sin precedentes, 36 países del mundo condenaron la crítica situación de los derechos humanos en Arabia Saudí. Además, diferentes organizaciones y oenegés pro derechos humanos, como Amnistía Internacional (AI), han denunciado el aumento exponencial de la represión, el arresto y la encarcelación de activistas por Riad y las torturas brutales, agresiones sexuales a las que son sometidos.

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