Asfixiado por 4 casos de corrupción, criticado por sus posturas políticas extremistas y retórica incendiaria, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, enfrenta un nuevo reto de cara a las elecciones legislativas del próximo 9 de abril: Benny Gantz. El principal rival de Netanyahu podría acabar con su hegemonía.

Asfixiado por 4 casos de corrupción, criticado por sus posturas políticas extremistas y retórica incendiaria, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, enfrenta un nuevo reto de cara a las elecciones legislativas del próximo 9 de abril: Benny Gantz. El principal rival de Netanyahu podría acabar con su hegemonía.

Netanyahu contra las cuerdas por corrupción

A finales del pasado febrero, el fiscal general de Israel, Avichai Mandelblit, anunció que Netanyahu, en poder desde 2009 será acusado de varios casos de corrupción que incluyen delitos de soborno, fraude y abuso de confianza.

Las acusaciones se basan en tres casos; el primero es los presuntos “favores” hechos por Netanyahu a la compañía de telefonía Bezeq a cambio de informaciones favorables, el segundo es sobre cuantiosos regalos que el premier y su familia recibieron por parte de los empresarios James Packer y Arnon Milchan en compensación por algunos favores políticos y el último es un presunto acuerdo entre Bibi y el diario Yedioth Ahronoth, para que este realizara una cobertura más positiva de las actividades de la administración Netanyahu, a cambio del aumento de circulación del diario.

Recientemente, una nueva acusación se ha sumado a las anteriores. La oposición israelí pidió durante la campaña electoral que se reabra una investigación sobre la compra supuestamente fraudulenta de varios submarinos y buques de guerra a una empresa alemana.

De hecho, se trata del llamado Caso 3000 que ya había investigado en 2018. A finales del mismo año, la Policía exoneró a Netanyahu en este caso, uno de los mayores en la historia de Israel. Sin embargo, la oposición sostiene que el asunto puede acabar en “traición”.

A su juicio, Netanyahu traicionó a Israel al impedir que el fiscal general se inmiscuyera en la investigación.

“Es muy preocupante que en los asuntos más importantes, personas próximas a lo más alto del régimen, y deseo que no sea también lo más alto del régimen, estuvieron implicadas en cosas que son tan graves como la corrupción, el abuso de confianza y el soborno”, comentó Gantz.

Gantz le pisa los talones a Netanyahu

Gantz, exjefe del Estado Mayor del Ejército, ha presentado una alternativa “centrista” que ha puesto en peligro a la coalición derechista de Netanyahu.

Aunque Gantz no es un hombre de carrera política, cuenta con una considerable popularidad que proviene de sus 40 años de experiencia en el Ejército.

El partido de Gantz, Resiliencia por Israel, se unió antes del cierre de listas para las elecciones al de otro candidato centrista, Yair Lapid y a Telem, la formación política encabezada por otro exjefe del Estado Mayor, Moshe Yaalon.

Según una reciente encuesta del canal 12 de Israel, el partido Azul y Blanco de Gantz y Lapid ganaría 32 escaños frente a los 27 de Likud. Otro sondeo, realizado por canal 13 muestra resultados similares; la alianza se haría con 31 escaños y la formación de Netanyahu con 29.

La encuesta también preguntó si los votantes creen que Netanyahu actuó para su propio beneficio en el caso de los submarinos. Los resultados muestran que el 48% piensa que Netanyahu lo hizo para su propio beneficio, mientras que solo el 25% pensó que actuó en beneficio de Israel. El 27% responde que no sabe.

Trump, a favor de Netanyahu

A apenas tres semanas de los comicios, la Administración de Donald Trump irrumpió en la campaña electoral israelí a favor de Netanyahu al abogar por que Washington reconozca la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán. Israel ocupó ese territorio sirio en 1967, acción que nunca ha sido reconocida por la comunidad internacional.

“Si Israel no estuviera en el Golán, tendríamos a Irán en las orillas del mar de Galilea. Ya es hora de que la comunidad internacional reconozca la presencia de Israel en el Golán, y el hecho de que siempre formara parte de su Estado”, alegó desde Jerusalén el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo.

Según muchos políticos estadounidenses como Robert Malley, presidente del Crisis Group y exasesor de Barack Obama, se trata de una decisión “eminentemente política”, adoptada “despreciando el derecho internacional” y cuya coincidencia con las elecciones de Israel está destinada a “ayudar a Netanyahu en la campaña electoral”.

En otro gesto polémico, Pompeo visitó el Muro de los Lamentos en Jerusalén Este, junto a Netanyahu, rompiendo así una costumbre diplomática de no visitar el lugar.

Para la comunidad internacional, el Muro de los Lamentos forma parte de Jerusalén Este, ocupado también por Israel desde hace casi 52 años, y donde los palestinos aspiran a instalar la capital de su futuro Estado.

Pompeo fue el funcionario estadounidense de mayor rango en visitar el lugar de oración más sagrado para los judíos.

Sin embargo, el apoyo sin condiciones de la Casa Blanca podría no ser suficiente para Netanyahu. En los comicios de abril, amén de competir con Gantz, Bibi tendría que luchar contra su imagen empañada por corrupción.

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