dinosaurio

Un equipo de paleontólogos chinos ha descubierto el fósil de un pequeño dinosaurio con unas alas membranosas que vivió hace 163 millones de años.

Si lo tuviéramos delante, no podríamos dejar de mirarlo. Una especie de pollo a medio emplumar del peso de una paloma, con dientes, una larga cola y, como si se tratara de una quimera, unas amplias alas membranosas de murciélago.

Es la descripción de un nuevo y pequeño dinosaurio alado de hace 163 millones de años cuyos restos fósiles han sido descubiertos en la provincia china de Liaoning por un grupo de investigadores del país. El espécimen, dado a conocer en la revista «Nature», sugiere que los dinosaurios emparentados con las aves experimentaron con formas muy diferentes de vuelo en sus orígenes, según ABC.

La criatura, bautizada como Ambopteryx longibrachium, forma parte de la enigmática familia de los dinosaurios scansoriopterígidos planeadores. Este grupo dentro de los dinosaurios carnívoros (terópodos) estaba integrado por animales generalmente diminutos (alrededor de 200 gramos) y cubiertos de plumas que, con extremidades superiores muy largas, trepaban a los árboles.

En 2015 fue dado a conocer un miembro de la misma familia llamado Yi qi (Alas extrañas) que tenía una curiosa particularidad nunca antes vista entre ellos: unas alas membranosas sostenidas por un estiliforme, un hueso largo y puntiagudo de la muñeca, que recordaban a las de un pterosaurio (los famosos lagartos alados) o a las de un murciélago o ardilla voladora. Yi qi, que vivió en la provincia china de Hebei hace unos 160 millones de años, fue considerado una rareza, pero la nueva especie encontrada por investigadores de la Academia China de las Ciencias viene a demostrar que no lo era tanto.

Un experimento de vuelo

Al igual que Yi qi, Ambopteryx longibrachium, de 306 gramos de peso y un poco más pequeño que un arrendajo azul, tiene alas membranosas y un estiliforme. Sin embargo, varias características lo distinguen de su primo, incluido un hueso más ancho de la extremidad anterior, una cola corta que termina en vértebras fusionadas y una extremidad anterior alargada que es más larga que la extremidad posterior.

«Se trata de un dinosaurio arbóreo. Encontramos un elemento óseo en su vientre que probablemente sea contenido estomacal no digerido. Además, hay piedras de molleja. Combinando estas evidencias y la morfología dental, interpretamos que era omnívoro», explica a ABC, Min Wang, autor principal del estudio. «Pensamos que podía planear, pero es improbable que aleteara», añade.

Los autores muestran que los cambios en la estructura de las alas evolucionaron cerca de la división entre los escansoriopterígidos y los linajes de las aves, ya que los dos experimentaron diferentes caminos para llegar al vuelo. A su juicio, estas alas membranosas y las extremidades anteriores alargadas presentes en estas criaturas probablemente supusieron una breve experimentación que ocurrió antes del predominio posterior de las alas emplumadas.

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