La ex presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, desapareció del mapa una vez presentó su dimisión el pasado 25 de abril. Lo hizo literalmente, porque se marchó de España coincidiendo con el puente de mayo, tan significativo para los madrileños. Puso tierra de por medio junto a su familia y ha pasado estos días en Munich (Alemania) y Salzburgo (Austria).

La ex presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, desapareció del mapa una vez presentó su dimisión el pasado 25 de abril. Lo hizo literalmente, porque se marchó de España coincidiendo con el puente de mayo, tan significativo para los madrileños. Puso tierra de por medio junto a su familia y ha pasado estos días en Munich (Alemania) y Salzburgo (Austria).

Es previsible que la rubia más popular ya esté de vuelta en la capital. Pero no, no ha desconectado del todo aunque haya pretendido aparentar lo contrario. El mismo día del festivo regional de la Comunidad de Madrid que conmemora el levantamiento del 2 de mayo de 1808 contra la ocupación francesa durante la Guerra de la Independencia, el orgullo no pudo evitarle a Cristina Cifuentes entrar en su perfil de Instagram. Lejos de ser discreta, mientras Ángel Garrido la sustituía en los actos de la Puerta del Sol sin mencionarla en su discurso y una silla vacía distanciaba a Soraya Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal en el front row institucional, la ex presidenta colgó fotos de su feliz (?) viaje en compañía de sus hijos y marido.

Sonriente, aludiendo a la primavera con imágenes de flores, palacetes señoriales… Iba de extraño incógnito: gafas de sol, gorro azul tipo Enrique Iglesias… aunque completamente reconocible por un español. Aunque seguro que ha pasado por una turista más en la Marienplatz, el castillo de Neuschwanstein, la casa natal de Mozart o la Abadía de San Pedro, entre el top ten de sitios que ver de ambas ciudades europea.

La ex presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, desapareció del mapa una vez presentó su dimisión el pasado 25 de abril. Lo hizo literalmente, porque se marchó de España coincidiendo con el puente de mayo, tan significativo para los madrileños. Puso tierra de por medio junto a su familia y ha pasado estos días en Munich (Alemania) y Salzburgo (Austria).

Todos esperaban que no se iba a saber nada de Cifuentes ese día tan importante para la Comunidad de Madrid, pues se esfumó una vez renunció a su cargo. Sin embargo, Cifuentes cobró protagonismo voluntario, algo que cualquier consultor de comunicación política le hubiese desaconsejado. La ex política quiso por su cuenta y riesgo que todos supieran que estaba bien, aparentemente feliz y a muchos kilómetros de distancia de Madrid. Parecía que ansiaba demostrar que no estaba hecha un trapo encerrada en casa lamentando los acontecimientos que han precipitado su salida: el consabido caso máster y el bochornoso vídeo en el que aparece robando unas cremas en un supermercado cercano a la Asamblea de Madrid.

Ausencias

Sólo un par de íntimos escogidos han sabido de ella estos días, pero prefieren que no trascienda su nombre. Uno de ellos ha hablado con LOC: “Cristina está fastidiada, pero fuerte. Enfrentando la situación, haciéndose a la idea con el apoyo de su familia. No se ha sorprendido con nadie. Esperaba el cariño de quien lo ha recibido y de quien lo sigue recibiendo, y también las ausencias que se han confirmado”.

Sus otrora subordinados en la Comunidad, en cambio, se enteraron al mismo tiempo que el resto de los españoles de que su ex jefa estaba en Europa el festivo del 2 de mayo. Fuentes cercanas al equipo aseguran que no saben nada de ella desde que se marchó y que les preocupa qué va a ser de ellos ahora. Les produce frustración esa incertidumbre. Muchos la apreciaban, “pero están superados por la noticia, todo ha sido muy rápido”.

Se ignora qué va a hacer ahora Cifuentes. Sería extraño que vuelva a ocupar su cargo como funcionaria de la Universidad Complutense, cargo que consiguió por oposición en 1990. Desde 2001, además, pertenece al Cuerpo de Técnicos Superiores de la institución tras presentarse a otro examen de promoción interna para incorporarse a la Escala de Técnicos de Gestión de la universidad. Trabajo no le va a faltar.

Y el cariño de los suyos tampoco, a quienes, de pronto, tras su dimisión exhibe sin medida en las redes sociales, cuando hasta ahora los ha protegido con uñas y dientes y pocas veces les hemos visto en algún acto público.

Su polémico marido

Cifuentes lleva casada más de tres décadas con el arquitecto Francisco Javier Aguilar, pero su matrimonio siempre ha sido objeto de muchas especulaciones. Han estado juntos de viaje estos días, ajenos a los permanentes rumores de separación e infidelidad. Cabe recordar que, durante sus declaraciones en febrero ante el juez instructor del caso Púnica, Francisco Granados afirmó que Cifuentes y su predecesor, Ignacio González, “mantenían una relación sentimental conocida por todos”. Ella anunció una querella contra su ex compañero, pero la juez María Isabel Durántez justo rechazó ayer dichas acciones legales.

Siempre han surgido preguntas sobre su marido, un hombre muy tímido que no se deja ver en público. “Nunca se le ha visto por aquí. Tampoco en aquellas reuniones del PP a las que Mariano Rajoy iba acompañado por Viri”, comentan desde la Real Casa de Corrreos, donde ha estado el despacho Cifuentes todos estos años.

La ex presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, desapareció del mapa una vez presentó su dimisión el pasado 25 de abril. Lo hizo literalmente, porque se marchó de España coincidiendo con el puente de mayo, tan significativo para los madrileños. Puso tierra de por medio junto a su familia y ha pasado estos días en Munich (Alemania) y Salzburgo (Austria).

Arquitecto por la Universidad Politécnica de Madrid en 1977 y posterior responsable de varias obras en facultades y colegios mayores propiedad de la Complutense, Francisco Javier Aguilar (63) ha mantenido el perfil bajo desde que explotó la burbuja inmobiliaria y tuvo que cerrar su estudio hace un lustro por impagos de constructoras: el de la empresa Dimora Gestión ascendía a 341.214,10 euros, según se publicó entonces. Por otro lado, también revelaron otras deudas: 52.298 euros a uno de sus ex trabajadores -el único con el que no pactó su indemnización-, a quien no pagó entonces al declararse insolvente.

La Seguridad Social le reclamó, asimismo, 12.792,40 euros desde 2012 y tuvo que pagar otros 41.466 euros a la empresa Valladares Ingeniería SL. A su nombre aún hay deudas que superan los 100.000 euros, motivo por el que la Justicia ya dictó en 2013 el embargo preventivo de varios inmuebles repartidos por la Comunidad de Madrid, todos compartidos con sus hermanos.

El motivo por el que no se han saldado los impagos con estos inmuebles ya lo explicó la ex presidenta hace años en televisión: “Tiene embargadas las propiedades que le corresponden por herencia que en el momento que se ejecuten servirán para pagar”. En esa entrevista, Cifuentes reveló que el sueldo de su marido era de “1.300 euros brutos, 1.050 netos” y anunció “querellas criminales por difamación” contra aquellos que difundían en redes que su esposo ocultaba 15,6 millones de euros en la localidad alemana de Nordenstedt. Cifuentes no evitó tampoco en el reciente programa de Bertín Osborne, Mi casa es la tuya (Telecinco), hablar de la ruina económica de su marido.

Según el portal Informa, Aguilar aparece vinculado actualmente a tres sociedades: es administrador de Atreides SL; apoderado de Aguilar Chávarri & Asociados Ingeniería y Arquitectura Energética S.L. y también apoderado en AQT Gestión Proyectos Urbanos S.L., dos empresas inmobiliarias.

Aunque también tienen casa en Pozuelo, Cifuentes y su marido viven de alquiler en un piso próximo a la madrileña calle de Princesa. “Él se encarga de cocinar, la compra, la intendencia… Yo me ocupo del montaje de las cosas”, declaró ella a la revista Telva en abril de 2017. Junto a ellos, residen sus dos hijos. La mayor, Cristina, cuenta la doble titulación de Derecho y Administración y Dirección de Empresas en ICADE. Tiene novio desde hace más de siete años y es responsable de marketing en Loewe -es product manager de los complementos de la firma-.

El menor del matrimonio, Javier, tiene 25 años y está soltero. Acaba de incorporarse al despacho internacional Eversheds Nicea, donde ejerce de asesor jurídico como experto en leyes de la UE. Cuenta con el doble grado en Derecho y Administración y Dirección de Empreas por la Universidad Complutense de Madrid y dos mástersen la Universidad Carlos III, uno de Acceso a la Abogacía y otro de Derecho de la UE.

Cristina Cifuentes también ha encontrado respaldo en sus seis hermanos (cuatro chicas y dos chicos), y en su madre, Fuencisla. Su padre, General de Brigada del Cuerpo de Artilllería, murió en 2015 víctima de Alzheimer. No parece que le queden muchos amigos en política, aunque algunos, como Jaime de los Santos, consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, ya le ha mostrado su apoyo en público.

Siempre podrá refugiarse la ex presidenta en sus aficiones: Pilates, los gatos, pasear en bici por Madrid Río (dejó la moto tras el accidente que sufrió en 2013), la filosofía oriental o releer a Tintín. Hacerse un nuevo tatuaje o un nuevo retoque estético. Raro es que una mujer que se resiste a que la olviden no regrese de alguna forma al ruedo.

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