Una delegación liderada por Ivanka, hija del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su marido, Jared Kushner, que inaugurará la nueva embajada de ese país en Jerusalén (Al-Quds), ha llegado a los territorios ocupados palestinos en medio de un boicot internacional a la apertura de la sede diplomática.

Una delegación liderada por Ivanka, hija del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su marido, Jared Kushner, que inaugurará la nueva embajada de ese país en Jerusalén (Al-Quds), ha llegado a los territorios ocupados palestinos en medio de un boicot internacional a la apertura de la sede diplomática.

La delegación, integrada también por el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, y doce miembros del Congreso de EE.UU., ha llegado a Tel Aviv para presidir mañana lunes la ceremonia oficial del traslado de la embajada, que se situará en la parte oeste de Jerusalén, según Ynetnews.

Según informes, el ministerio de exteriores de Israel ofrecerá una recepción a los representantes norteamericanos, que será boicoteada por la mayoría de embajadores de la Unión Europea (UE) y otros países, descontentos con el traslado de la embajada de EE.UU. en los territorios ocupados por Israel de Tel Aviv a Jerusalén.

Más de 50 de los 86 embajadores invitados declinaron la invitación a la recepción, entre ellos, los de Rusia, México y Egipto.

El embajador estadounidense en los territorios ocupados palestinos, David Friedman, junto con dos trabajadores de la embajada, han dado la bienvenida este domingo a la delegación, que también incluye al subsecretario de Estado, John Sullivan.

Varios otros políticos estadounidenses asistirán a la ceremonia, aunque llegan por separado. Se espera que los senadores Ted Cruz, Lindsey Graham, Don Heller y Mike Lee asistan a la cita.

Friedman ha considerado que la polémica decisión de trasladar la embajada a Jerusalén no forma parte de un “toma y daca” con Israel, sino que se basa más bien en “el interés de EE.UU.”.

Desde que Trump decidiera reconocer a Jerusalén como la capital del Israel, muchos han criticado esta acción, como es el caso del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, quien consideró que esta medida hace que Palestina deje de validar a EE.UU. como un mediador en el proceso de paz.

Mientras, los palestinos, que se han manifestado por séptima semana consecutiva en el marco de las Marchas del Retorno, iniciadas el 30 de marzo —con motivo del Día de la Tierra Palestina— para reivindicar el derecho de la nación palestina a regresar, denuncian también el traslado de la embajada y el reconocimiento estadounidense de Jerusalén como capital israelí.

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