Mustafa Badreddine, comandante a cargo del brazo armado del Hezbollah, murió tras una misteriosa explosión en la capital siria de Damasco.

Mustafa Badreddine, comandante a cargo del brazo armado del Hezbolá, murió tras una misteriosa explosión en la capital siria de Damasco.

Sin embargo, Hezbolá redactó un comunicado posterior al hecho que empañó la autoría del mismo y que no mencionó responsables directos.

Desde Israel hasta Arabia Saudí, pasando por ISIS (Deash, en árabe) y Estados Unidos, todos fueron señalados como supuestos autores de la muerte de Badreddine (55), alias ‘Zulfikar’. Con el pasar de los días, las especulaciones sólo aumentaron.

“De la investigación primaria surge que Mustafa Badreddine murió como resultado de una gran explosión en una de nuestras bases cercanas al aeropuerto internacional de Damasco”, expresó Hezbolá el 13 de mayo 2016.

“Se está realizando una investigación para averiguar los motivos de la explosión: si ha sido un ataque aéreo, artillería o por el impacto de un misil. Publicaremos los resultados pronto”, precisaron.

El comandante de las sombras

Sin embargo, con el pasar de los días surgieron nuevas versiones respecto al destino final de Badreddine. Una de ellas apuntó contra Israel.

De forma sorpresiva, el nombre del estado judío no fue mencionado entre los responsables, en el primer mensaje del Hezbolá, la organización liderada por el jeque Fayyed Hassan Nasrallah.

En tal sentido, periodistas locales detallaron que Hezbolá instó a abstenerse de mencionar a Israel.

Por tal motivo, varios analistas israelíes levantaron las cejas y quedaron estupefactos ante la incógnita que generó el repentino deceso de Badreddine.

“El jefe del aparato militar fue liquidado de forma profesional, y no al azar por fuego de los rebeldes en Siria”

Mientras tanto, reina el silencio de radio, y fuentes oficiales israelíes prefieren no referirse al tema. Sin embargo, las tapas de los diarios describieron en detalle la enigmática muerte del ex jefe de las fuerzas de combate del Hezbolá.

Alex Fishman, periodista israelí especializado en temas de seguridad para Yedioth Ahronot, dudó de la versión oficial publicada por Hezbolá, y aseguró que “el jefe del aparato militar fue liquidado de forma profesional, y no al azar por fuego de los terroristas en Siria”, tal como lo habían insinuado 24 horas antes.

Según Fishman, de esta forma no sólo se refuta la teoría que aludía a los morteros de ISIS o a sus pares de al-Nusra, sino que además se puso de manifiesto un sofisticado operativo cautelosamente planificado, llevado adelante con un armamento complejo, presente en pocos ejércitos de la región.

“La ejecución ocurrió en instalaciones pertenecientes al ‘ejército de las sombras’ del Hezbolá, en Siria “, detalló el reportero en su artículo del domingo.

En otras latitudes, las bocas se soltaron con mayor facilidad. Nawar al-Saheli, representante del ‘Partido de Dios’ en el parlamento libanés, reflexionó ante el canal de televisión pro-Hezbolá ‘al-Manar’:

“Esta es una guerra abierta y no deberíamos anticiparnos a la investigación, pero seguramente Israel es quien está atrás de esto”, aclaró.

Más tarde llegó un segundo comunicado oficial del Hezbolá.

Las investigaciones en curso han demostrado que la explosión que atacó a una de nuestras bases, fue consecuencia de ataques de artillería llevados a cabo por grupos takfiris”, en referencia a los grupos terroristas.

El despacho publicado por la página web de al-Manar, concluyó aclarando que “en todo caso, se trata de una sola batalla contra el proyecto norteamericano-sionista en la región, que comprende a los terroristas takfiris, que representan la punta de lanza y el primer frente de esta agresión contra la nación”.

La muerte de Badreddine se dio en el marco de la sangrienta guerra en Siria, donde varios países y organizaciones fundamentalistas apuestan sus fichas en función de sus intereses.

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