El artículo 155 de la Constitución española, que posibilitó la intervención de las instituciones autonómicas por el Gobierno central, seguirá en vigor en Cataluña. Así, dejó claro Madrid el domingo.

El artículo 155 de la Constitución española, que posibilitó la intervención de las instituciones autonómicas por el Gobierno central, seguirá en vigor en Cataluña. Así, dejó claro Madrid el domingo.

La nueva tensión comenzó cuando el flamante presidente de la Generalitat, Quim Torra, decidiera incorporar al nuevo gobierno regional a Jordi Turull (Presidencia), Josep Rull (Territorio y Sostenibilidad), Antoni Comín (Salud) y Lluís Puig (Cultura). Los dos primeros están encarcelados, a pesar de que todavía no han sido inhabilitados por sentencia firme, y los dos segundos huyeron a Bélgica junto con el presidente destituido, Carles Puigdemont. Madrid no se opone al resto de los nominados para formar un nuevo Govern.

Para ser efectivo, el gabinete de Torra tiene que recibir el aval de la Moncloa, que previamente había señalado que “el Gobierno de España, a través de su Secretariado, que es el único órgano competente para autorizar la publicación del decreto de nombramiento propuesto, analizará la viabilidad del nuevo Govern anunciado, dadas las circunstancias personales de algunos de los designados”. El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, cuenta con el apoyo del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Ciudadanos para mantener el 155 en Cataluña.

La reacción del independentismo

El president ha considerado “esencial” la “restitución” de los exconsellers e “inimaginable” que el Estado no levante el artículo 155. Torra advirtió que la medida podría provocar una “crisis institucional de dimensiones considerables”.

Desde el partido Junts per Cataluña (JxCat), al que pertenece Puigdemont, su portavoz, Eduard Pujol, arremetió contra PSOE y Ciudadanos por unirse a la línea dura de Madrid y no llamar a un diálogo entre las partes. Para JxCat “es un mal día para aquellos que deberían avalar la democracia en el Estado”.

La opinión pública

Una encuesta realizada recientemente por YouGov para El HuffPost, indica que un 34% de los españoles aboga por mantener la aplicación del artículo 155 en Cataluña teniendo en cuenta las decisiones de Torra y un 31% respalda la continuación del 155 independientemente de que cuáles serán las medidas del president.

Por otro lado, un 41% de los encuestados creen que Torra no va a ser un buen presidente.

Las secuelas del secesionismo

Desde el pasado 1 de octubre, cuando se celebró el referéndum de independencia, Cataluña se ha hundido en una crisis política y económica. La región no solo no se convirtió en una República, sino también perdió su autonomía.

Más de 3.800 empresas han hecho las maletas por la incertidumbre política que reina Cataluña y el número de turistas ha disminuido en más de 185.000 personas entre octubre de 2017 y febrero de 2018. Es más, según el Observatorio Regional que elabora BBVA Research, “el aumento de la tensión política tuvo como efecto inmediato un estancamiento de la demanda interna catalana en el último trimestre de 2017, con un crecimiento nulo del consumo de los hogares, y una caída de la inversión en equipo, del consumo de los no residentes y de las importaciones de bienes”.

El futuro del separatismo catalán

No parece que la elección de Torra como nuevo presidente, el 14 de mayo, pueda cambiar el panorama político catalán. En sus más recientes declaraciones, Torra afirmó que la independencia no es su prioridad inmediata y explicó que “ahora no es el momento (…) porque hay que estar alerta, crecer y hacer las cosas bien”. Sin embargo, aclaró que no se ha alejado del rumbo secesionista. “He aceptado el cargo y voy a cumplir con la voluntad del pueblo de Cataluña y ese es mi límite. Yo siempre estaré aquí”, aseguró.

El referéndum independentista puso a aquellos separatistas al frente de la Generalitat que quieren el secesionismo a cualquier precio, aunque no han recibido la luz verde de la comunidad internacional ni del gobierno central.

La verdad es que Cataluña se ve cada vez más aislada y si sus líderes no dejan de lado sus ambiciones, esa región debería pagar un alto precio para continuar en el camino del independentismo.

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