El número de empresas que han abandonado la sede en Cataluña supera por primera vez la barrera psicológica de las 4.000 tras el referéndum del 1 de octubre.

El número de empresas que han abandonado la sede en Cataluña supera por primera vez la barrera psicológica de las 4.000 tras el referéndum del 1 de octubre.

Los registros mercantiles de Cataluña han constatado hasta el pasado 20 de mayo 4.057 cambios de domicilio social desde el referéndum ilegal del 1 de octubre, según los datos recabados por El Mundo.

La llegada a la presidencia de la Generalitat de Quim Torra no ha contenido las salidas, sino todo lo contrario. Antes de su designación, el dato oficial no llegaba a los 3.900 cambios de domicilio social. Las más de 100 empresas que han abandonado la sede catalana desde el nombramiento de Torra no han creído la parte de su discurso de investidura que prometía centrarse en conseguir una mayor prosperidad económica en Cataluña.

Tampoco la aplicación del artículo 155 de la Constitución ha neutralizado los cambios de domicilio social, pero sí los ha ralentizado. Los peores días de fuga se produjeron entre el referéndum y la declaración unilateral de independencia el pasado mes de octubre. Hubo jornadas como la del 9 de octubre en la que salieron 212 en un solo día e incluso la del 19, con 268.

Torra promete constituir una Cataluña independiente

Desbandada

La perspectiva de que el entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, iba a a declarar unilateralmente la independencia disparó la desbandada iniciada el 5 de octubre por el Banco Sabadell y el grupo La Caixa, que estaban sufriendo pérdidas de depósitos en Cataluña y fuertes caídas en Bolsa. Ambas entidades decidieron trasladar sus sedes a la Comunidad Valenciana y fuentes consultadas por El Mundo en los dos grupos ratifican que no tienen previsto regresar a Cataluña tras el discurso de investidura de Torra.

Las más importantes dejaron el territorio en las primeras semanas. Y de las grandes empresas catalanas del Ibex, sólo la farmacéutica Grifols mantiene su sede en Cataluña. «La compañía se fundó en Barcelona, y motivo para irnos no había ninguno. Nosotros no tenemos ningún sentimiento político», aseguró la pasada semana Raimon Grifols. Asimismo, sostuvo que entre sus 20.000 empleados todos piensan diferente y que, de irse, sería fuera de España. «Si alguna circunstancia lo exigiera, nos iríamos, pero no sé dónde. Lo lógico sería acabar en EEUU», ha afirmado.

El problema no es sólo la fuga, sino la propia creación de empresas. Según el estudio de Demografía Empresarial publicado este mes por Informa D&B, el número de empresas constituidas cayó ligeramente en España en los cuatro primeros meses del año, pero no en Cataluña, donde fue más acusado. Esta región es la comunidad autónoma en la que más cae la constitución de empresas, al retroceder un 9,9% en lo que va de año, frente al 0,1% de la media nacional.

Pérdida de fuelle

El presidente de la Cámara de Comercio Americana en España, Jaime Malet, se muestra pesimista (ver entrevista adjunta) y cree que con la designación de Quim Torra ha vuelto la preocupación y nuevos aplazamientos de decisiones de inversión de las multinacionales. «Cataluña va a un periodo de 10 años o más sin crecimiento, si seguimos así», declaró a EL MUNDO el presidente de la patronal Foment, Joaquim Gay de Montellà, el pasado 17 de abril.

La pérdida de fuelle de la economía catalana, que crece por debajo de la media española en contraste con lo que ha venido siendo habitual, centrará esta semana los debates en la reunión anual del Círculo de Economía en Sitges.

El presidente del Círculo y de Inmobiliaria Colonial, Juan José Brugera, tiene previsto plantear una propuesta de solución en la línea habitual de esta asociación, consistente en reforzar el autogobierno para mantener a Cataluña en España. Consistiría en un nuevo Estatut y mejora de la financiación, pero sin llegar al Pacto Fiscal para no crear agravios con otras comunidades autónomas.

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