Israel ha transmitido a la Administración de Estados Unidos que las aspiraciones nucleares de Arabia Saudí son sus líneas rojas.

Israel ha transmitido a la Administración de Estados Unidos que las aspiraciones nucleares de Arabia Saudí son sus líneas rojas.

Las autoridades de Israel han comunicado al Gobierno de EE.UU. sus líneas rojas sobre la finalización del acuerdo para la venta de reactores nucleares por parte de Estados Unidos a Arabia Saudí, según informó el domingo el Canal 10 de noticias israelí.

Los funcionarios israelíes, asegura, decidieron llegar a un acuerdo con los estadounidenses sobre el tema porque entendieron que no podrían frustrar el acuerdo Washington-Riad, el cual traerá miles de millones de dólares en ganancias a EE.UU., según HispanTV.

El ministro de energía israelí, Yuval Steinitz, que también está a cargo de la ‘comisión de energía atómica’, se reunió en Washington con el secretario de Energía estadounidense, Rick Perry, quien está llevando a cabo negociaciones con los saudíes, y le dijo que Israel quiere evitar el enriquecimiento de uranio de Arabia Saudípaís que ha estado suavizando gradualmente su postura pública hacia Israel.

Por ello, Steinitz exigió conocer todos los detalles del trato por adelantado y realizar consultas preliminares sobre la planificada ubicación de los reactores nucleares en Arabia Saudí.

El Canal 10 indica que Tel Aviv también buscó la total coordinación y transparencia con respecto a las negociaciones con los saudíes, y también solicitó que Washington proporcione todo el combustible a los reactores nucleares en Arabia Saudí.

Israel vende información nuclear a Arabia Saudí

También demandó que los estadounidenses eliminen todo el combustible nuclear utilizado por Arabia Saudí para que este no sea reprocesado.

El reino saudí a principios de este año declaró su intención de seguir un programa nuclear no militar. Sin embargo, el príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman Al Saud, aseguró en marzo que su país estaba preparado para fabricar armas nucleares.

Israel, que no es signatario del Tratado de No Proliferación (TNP), oculta su programa de armas nucleares al mundo bajo su política de “ambigüedad nuclear”, gracias al silencio y a la protección de su aliado, Estados Unidos.

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