Distintas ciudades de Australia se convirtieron el sábado en el escenario de marchas multitudinarias contra las políticas migratorias del gobierno.

Distintas ciudades de Australia se convirtieron el sábado en el escenario de marchas multitudinarias contra las políticas migratorias del gobierno.

Miles de personas salieron a las calles en Sídney, Melbourne, Adelaida, Brisbane, Canberra y Perth para exigir el levantamiento de las restricciones a la llegada de los solicitantes de asilo, así como el cierre de los centros de detención de los inmigrantes, según la agencia frances AFP.

Los manifestantes exigían a las autoridades australianas poner fin a su política de expulsar sistemáticamente a todos los migrantes que llegan por mar.

Australia rechaza a todos los barcos de migrantes que llegan a sus costas y los que a pesar de todo consiguen entrar en el territorio son enviados a campos de detención de la isla de Manus, en Papúa Nueva Guinea o en Nauru.

Esta estrategia, puesta en marcha desde 2013, ha tenido éxito para disuadir a los traficantes y disminuir la llegada de solicitantes de asilo a Australia a su nivel más bajo en los últimos diez años.

Los participantes en la movilizaciones coreaban también lemas como “La tortura a los refugiados es la vergüenza de Australia” y “Nada de muros, nada de campos de refugiados, nada de prohibiciones”.

El gobierno del primer ministro, Malcolm Turnbull, se defiende ante las críticas con este argumento que la medida salva vidas porque disuade a los migrantes de arriesgarse a emprender un peligroso viaje por mar.

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