Bahréin ha revocado la ciudadanía a al menos 738 activistas políticos desde 2017, solamente por sus posturas contra la monarquía.

Bahréin ha revocado la ciudadanía a al menos 738 activistas políticos desde 2017, solamente por sus posturas contra la monarquía.

La ONG Human Rights Watch (HRW) dio a conocer en un informe la cifra e instó a las autoridades bareiníes a restablecer la ciudadanía a esas 738 personas.

Al no estar adscrito a un Estado, esas personas se convertirán en apátrida y tendrán que sobrevivir sin la protección y los derechos que concede pertenecer a un país.

Eric Goldstein, director adjunto para Oriente Medio de HRW,  ironizó esta práctica con estas palabras: “Bahréin parece decidido a ganar el dudoso honor de liderar la región en lo que se refiere a despojar de la ciudadanía a sus nacionales”.

“Si bien las autoridades afirman que esos actos están vinculados a la seguridad nacional, de hecho están castigando a muchas personas simplemente por expresar pacíficamente su disidencia”, agregó.

A principios de 2018, HRW denunció que “convertir a ciudadanos en apátridas y desterrarlos obligándolos a abandonar el país constituye una violación del derecho internacional”.

Para la ONG, “el gobierno de Bahréin está utilizando la retirada de la nacionalidad —y convirtiendo en apátridas en el proceso a muchos de sus ciudadanos y ciudadanas— y la expulsión como herramientas para aplastar toda forma de oposición, disidencia y activismo”.

Derechos Humanos: Bahréin comete un millar de violaciones contra opositores

Desde 2011, Bahréin es escenario de protestas antigubernamentales que han recibido la mano dura de las fuerzas de seguridad. Los manifestantes reclaman el fin de la monarquía.

Según Nabeel Rajab, presidente del Centro de Derechos Humanos de Bahréin, aproximadamente 5.000 políticos se encuentran encarcelados en dos prisiones del Al Jalifa y sufren torturas, represiones, penas sistematizadas y no tienen acceso a agua potable ni la oportunidad de recibir asistencia médica necesaria.

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