La pesadilla de “curas pederastas” ha perturbado en los recientes días el sueño de la sociedad estadounidense. Todo comenzó el martes, cuando la Corte Suprema del estado de Pensilvania publicó un escalofriante informe.

La pesadilla de “curas pederastas” ha perturbado en los recientes días el sueño de la sociedad estadounidense. Todo comenzó el martes, cuando la Corte Suprema del estado de Pensilvania publicó un escalofriante informe.

La historia del escándalo

El informe fue elaborado por un gran jurado y después de dos años de investigaciones, quizá las más exhaustivas sobre la iglesia. De 1356 páginas, el mismo documenta 300 casos de “sacerdotes depredadores” sexuales en seis diócesis e identifica a más de mil víctimas.

“Creemos que el número real (de niños abusados, incluidos aquellos cuyos dossiers se perdieron, o que nunca denunciaron por miedo) está en los miles”, sostuvo el texto.

De acuerdo con el gran jurado, “algunos fueron manipulados con alcohol o pornografía. A algunos les hicieron masturbar a sus agresores, o fueron manoseados por ellos. Algunos fueron violados oralmente, algunos vaginalmente, algunos analmente”.

Algunos casos son horribles e increíbles. Por ejemplo, un cura abusó de cinco hermanas y recolectó muestras de su orina y sangre menstrual. Otro sacerdote obligó a un chico de nueve años a practicarle sexo oral con el pretexto de limpiarle la boca con agua bendita.

La inmunidad en la Iglesia

Las investigaciones del gran jurado, un cuerpo legal que actúa previo a un juicio, solamente aborda los abusos cometidos durante siete décadas, mientras la pedofilia ha afectado a la Iglesia católica en casi todos los continentes.

Los sacerdotes que han cometido abusos sexuales nunca han recibido el castigo merecido y la verdad es que en la mayoría de casos no han recibido ningún castigo. Tal y como detalla el informe, existe una amplia red de encubrimiento en la Iglesia.

Siempre, la primera solución de la Iglesia católica ha sido ocultar lo sucedido y en segundo lugar, si un caso ha salido a luz y provocado la reacción de la comunidad, la única medida punitiva ha sido trasladar al acusado a otra iglesia, donde no se sabe sobre su pedofilia, lo que allana el camino para nuevos abusos.

“Manual de instrucciones”

El informe revela que los líderes religiosos han elaborado un manual de instrucciones cuyas órdenes deben obedecer para ocultar los casos de abusos. He aquí los puntos recogidos en el manual.

“Primero, asegúrese de usar eufemismos frente a palabras reales para describir agresiones sexuales. Nunca diga violación, sino contacto inapropiados”. “Segundo, no lleve a cabo verdaderas investigaciones” sino “asigne a clérigos a hacer preguntas inadecuadas”. “Tercero, para lograr una apariencia de integridad, envíe a sacerdotes para ‘evaluación’ en centro psiquiátricos de la Iglesia”. “Cuarto, cuando un cura deba ser trasladado, no diga el motivo. Diga a los feligreses que está en ‘baja médica’ o ‘fatiga nerviosa’. O no diga nada’. “Quinto, aunque un sacerdote esté violando a niños, proporcióneles casa y cubra sus gastos”. “Finalmente, y sobre todo, no diga nada a la Policía. El abuso sexual, aunque sin penetración, siempre ha sido un delito. Pero no lo trate de ese modo, sino como un ‘asunto personal’, ‘dentro de casa’”.

Curas pedófilos premiados

La pederastia no solo no ha sido reprimida en la curia romana liderada actualmente por el Papa Francisco, sino también premiada. Se trata de Edward Ganster, quien murió en 2014 a los 71 años. Ahora, las pesquisas del gran jurado indican que a pesar de su renuncia tras años de acusaciones por pederastia, la Iglesia le hizo una carta de recomendación para que pueda trabajar en el complejo Walt Disney World en Orlando, Florida.c

No habrá justicia

Muchos de los sacerdotes cuyo nombre ha aparecido en el texto ya han fallecido, lo que significa que no se puede hacer justicia en muchos casos, lo que podría desvalorar la disculpa del Vaticano.

“Las víctimas deben saber que el papa está de su parte. Aquellos que han sufrido son su prioridad, y la Iglesia quiere escucharlos para erradicar este trágico horror que destruye la vida de los inocentes”, rezó el comunicado.

No cabe menor duda que lo que quieren las víctimas y la sociedad es algo más que pedir disculpas. La Iglesia necesita reformas creíbles y auténticas que pongan fin a abusos sistemáticos y que exista un mecanismo para castigar a los curas pederastas.

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