Durante los siete años que transcurren desde el inicio del conflicto mortal en Siria, cada vez que el Ejército sirio se aproxima a liberar ciudades estratégicas controladas por terroristas, el Occidente, encabezado por Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, dibuja un patrón de comportamiento.

Durante los siete años que transcurren desde el inicio del conflicto mortal en Siria, cada vez que el Ejército sirio se aproxima a liberar ciudades estratégicas controladas por terroristas, el Occidente, encabezado por Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, dibuja un patrón de comportamiento.

El familiar escenario es así que los Cascos Blancos lanzan un ataque químico en algún punto del suelo y allá enarbolan una bandera falsa con la ayuda de los terroristas. Después de la ofensiva, los líderes occidentales comienzan a culpar a Damasco por el mismo, mientras los medios bajo su mandato comienzan a alimentar al público con noticias falsas basadas en que Bashar al-Asad envenena a su propia nación, aunque no tienen ninguna evidencia para su alegato, pues Al-Asad ya mantiene el control de la mayoría del territorio sirio, entonces ¿por qué necesitaría perpetrar semejante ataque?

Las medidas tomadas por el Occidente en estas condiciones, habitualmente, finalizan con una resolución de alto el fuego por parte de la ONU o una intervención militar conjunta contra el país árabe, la cual siempre ha servido a los terroristas para prolongar su nefasto existencia en el territorio sirio.

EEUU amenaza con atacar Siria “más fuerte que antes”

Ahora, una vez más, se repite la historia, en esta ocasión para proteger el último feudo terrorista en Siria, precisamente en la provincia siria de Idlib.

Más de 250 llamados Cascos Blancos, estos artistas de montaje en Siria, se preparan para orquestar un ataque químico en Idlib, un acto en plena cooperación con grupos terroristas Frente Al-Nusra y Tahrir al-Sham, según informó el sábado la agencia rusa de noticias RT.

El representante oficial del Ministerio ruso de Defensa, Ígor Konashénkov, anunció el domingo que “expertos extranjeros” han llegado al sur de la zona de detensión de Idlib, al municipio de Al-Habit, para escenificar un ataque químico con el uso de proyectiles llenos de cloro, advirtiendo que el incidente podría ocurrir en dos días.

Por otro lado, el destructor estadounidense de Ross con 28 misiles Tomahawk, capaces de alcanzar cualquier región en Siria, entró en el Mediterráneo el 25 de agosto, Según Sputnik.

Recientes movimientos de EE.UU. muestran las intenciones de Washington de aprovechar el montaje de ataque químico que están preparando los cascos blancos con la ayuda de terroristas del Frente al Nusra en la provincia de Idlib para justificar un ataque a Siria con el fin de proteger el último base controlado por los terroristas.

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