La Policía y la oposición israelí estrechan cerco al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, envuelto en varios casos de corrupción.

La Policía y la oposición israelí estrechan cerco al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, envuelto en varios casos de corrupción.

El comisario general de la Policía israelí, Roni Alsheich, recomendó acusar a Netanyahu de fraude y soborno en un tercer escándalo de corrupción, el llamado caso 4.000, según CNN.

Después de una investigación que duró varios meses, la Policía llegó a esta conclusión que Netanyahu favoreció al magnate de la comunicación y principal accionista del Grupo Bezeq y el portal de noticias Walla, Shaul Elovitch, a cambio de una cobertura positiva para él y su familia entre 2012 y 2017.

“La principal sospecha es que el primer ministro aceptó sobornos y actuó en un conflicto de intereses interviniendo y actuando en decisiones regulatorias que favorecen a Shaul Elovitch y al Grupo Bezeq, y al mismo tiempo exigió directa e indirectamente interferir en el contenido del sitio Walla de una manera que lo beneficiara”, señaló el informe policial.

Netanyahu y sus asociados “intervinieron de manera flagrante y continua, y en ocasiones incluso a diario” en Walla y “buscaron influir en el nombramiento de altos funcionarios (editores y reporteros)” con el fin “de promover sus intereses personales mediante la publicación de artículos y fotos halagadoras, eliminando el contenido crítico sobre el primer ministro y su familia”, agregó.

El principio del fin de la vida política de Netanyahu

En 1997, cuando Netanyahu estaba en el poder como primer ministro de Israel, un escándalo de corrupción tambaleó a su administración. En el expediente policial de 995 páginas, se acusaba a Bibi de fraude y abuso de confianza. Sin embargo, el entonces fiscal general israelí Edna Arbel cerró el caso alegando “falta de sólidas pruebas”.

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