Esta semana el enviado especial de Estados Unidos Zalmay Khalilzad se ha reunido esta semana por la tercera vez con los representantes de Talibán en Abu Dabi.

17 años tras el inicio de invasión de Afganistán, esta semana el enviado especial de Estados Unidos Zalmay Khalilzad se ha reunido esta semana por la tercera vez con los representantes de Talibán en Abu Dabi.

Estas negociaciones directas con Talibán muestran claramente el fracaso de Washington en conseguir su objetivo principal de su invasión militar lanzada en 2001 contra Afganistán, es decir, erradicar completamente al grupo armado.

Según el diario The Washington Post, EE.UU. mantiene 14.000 militares en Afganistán, sin embargo, el poder de los insurgentes de Talibán en el país centroasiático. Ahora los talibanes controlan un 50 % más de territorio que hace dos años, superan en número de efectivos al Ejército y la Policía nacionales y en la última etapa han intensificado la violencia para consolidar su posición negociadora.

EEUU admite la inutilidad de su estrategia en Afganistán

Como consecuencia de las actividades de los grupos armados, avivadas por la presencia de los militares foráneos en Afganistán, la cifra anual de los civiles muertos se ha casi duplicado desde 2009, pasando de 2814 a 5252.

Ahora parece que Afganistán se ha convertido en una nueva Guerra de Vietnam para EE.UU. en la que, 17 años después de su invasión, no ve la salida, a pesar de sacrificar a más de 2400 soldados nortemericanos.

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