Un nuevo informe del Pentágono advierte que el espacio probablemente será un campo de batalla en cualquier conflicto de Estados Unidos con Rusia y China.

Un nuevo informe del Pentágono advierte que el espacio probablemente será un campo de batalla en cualquier conflicto de Estados Unidos con Rusia y China.

En un documento titulado “Desafíos a la seguridad en el espacio”, el Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono) indicó que tanto Rusia como China están desarrollando tecnologías que podrían acabar con la preeminencia de la posición estadounidense en el sector espacial.

“China y Rusia, en particular, están desarrollando una variedad de medios para explotar la dependencia percibida de EE.UU. con respecto a los sistemas basados en el sector espacial y desafiar la posición de EE.UU. en el espacio”, reza el informe publicado el lunes por la Agencia de Inteligencia de la Defensa de EE.UU. (IDA, por sus siglas en inglés), organismo que opera bajo la jurisdicción del Pentágono.

El informe que examina las capacidades espaciales de Rusia y China y sus armas antisatelitales, incluidos los sistemas de guerra electrónica, destaca que ambos países “probablemente están investigando desarrollar armas láser para perturbar, degradar o dañar los satélites (de EE.UU.) y sus sensores”.

Conforme el dossier, China, además de armas láser de energía dirigida, cuenta con un misil capaz de atacar satélites en órbita baja alrededor de la Tierra, mientras que Rusia todavía lo está desarrollando. “China también ha formado unidades militares que han comenzado a entrenar con misiles anti-satélite”, agrega.

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Por último, el documento alerta que Pekín y Moscú también desarrollan satélites “de inspección y servicio” que podrían ser usados para atacar y destruir a otros satélites en órbita.

Ante el temor a los crecientes avances tecnológicos de Rusia y China en el área espacial, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó en junio a su Departamento de Defensa la creación de una Fuerza Espacial, que sería la sexta rama de las Fuerzas Armadas norteamericanas.

La decisión de Washington provocó una ola de críticas. Moscú y Pekín censuraron el proyecto estadounidense que, de implementarse, infringiría el tratado que prohíbe la militarización del espacio y que fue firmado en 1967 por más de cien países, incluido el mismo EE.UU.

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