675 días de investigaciones respondieron con un No rotundo a una pregunta muy seria e importante en Estados Unidos: ¿Hubo colusión entre la campaña electoral del presidente Donald Trump y Rusia en 2016? Moscú aprovecha el caso para atacar la justicia del país norteamericano.

675 días de investigaciones respondieron con un No rotundo a una pregunta muy seria e importante en Estados Unidos: ¿Hubo colusión entre la campaña electoral del presidente Donald Trump y Rusia en 2016? Moscú aprovecha el caso para atacar la justicia del país norteamericano.

Informe de Mueller

El fiscal especial Robert Mueller entregó el domingo su informe de cuatro folios y 1.846 palabras al fiscal general, William Barr. En ello, afirmó que no existía pruebas sobre la colusión entre la campaña de Trump y Rusia, pero sobre si hubo obstrucción a la justicia de parte de Trump, Mueller no llegó a una conclusión definitiva; ni culpó al magnate ni lo exoneró.

“Las investigaciones del fiscal especial no determinaron que el equipo de campaña de Trump o quien sea asociado a él se haya coludido o coordinado con Rusia en sus esfuerzos para influenciar la elección presidencial estadounidense de 2016”, señaló Barr en un resumen de cuatro páginas del informe.

Mueller contó con la ayuda de una veintena de abogados, así como agentes del FBI y otros profesionales para llevar a cabo sus investigaciones en las que fueron interrogados medio millar de testigos.

A raíz de las investigaciones de Mueller, se presentaron cargos contra 34 personas, incluidos seis exasesores de Trump (Paul Manafort, Rick Gates, George Papadopoulos, Michael Cohen, Michael Flynn y Roger Stone).

Entre los allegados de Trump, quizá Cohen haya perjudicado más que nadie la credibilidad del empresario neoyorkino con sus revelaciones impactantes sobre las mentiras y comentarios racistas del mandatario.

Además, todavía están abiertas las pesquisas sobre los posibles delitos financieros de la Organización Trump y los demócratas seguirán presionando para que se haga público el informe completo del ex director del FBI.

675 días de investigaciones respondieron con un No rotundo a una pregunta muy seria e importante en Estados Unidos: ¿Hubo colusión entre la campaña electoral del presidente Donald Trump y Rusia en 2016? Moscú aprovecha el caso para atacar la justicia del país norteamericano.

Pese a todo, Trump ya ha empezado a presentarse ante los ciudadanos como víctima de una “caza de brujas”, expresión que ha usado más de 180 veces durante los últimos meses. Eso significaría que los demócratas han perdido su mejor oportunidad para destituir al presidente y no podrán sacarlo del poder hasta las elecciones de 2020.

“No (hubo) colusión, ni obstrucción, EXONERACIÓN total (…) Es una vergüenza que nuestro país haya tenido que pasar por esto. Para ser honesto, es una vergüenza que su presidente haya tenido que pasar por todo esto”, celebró Trump al conocer los resultados del informe.

“Vergüenza para la justicia de EEUU”

El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, saludó las conclusiones del fiscal general estadounidense y volvió a asegurar que Moscú nunca intentó injerir en las elecciones del país norteamericano.

“No hemos visto el informe (…) por lo tanto no podemos comentarlo (…) Nuestra posición es conocida: nuestro país nunca interfirió en los asuntos internos de otros países, tampoco de Estados Unidos”, aseguró.

Peskov agregó que su país está dispuesto a mejorar sus relaciones con Estados Unidos si Washington da el primer paso. “En este caso, el balón está absolutamente en su cancha. Se le dio a Trump en Helsinki”, recordó.

Por su parte, el Ministerio de Exteriores de Rusia calificó de “vergüenza para la justicia de Estados Unidos” los expedientes contra 25 rusos por injerencia en las elecciones.

“Los casos abiertos contra 25 ciudadanos rusos, elaborados el año pasado para justificar de algún modo el trabajo inútil del enorme equipo de investigación, parecen simplemente ridículas; su motivación política es tan obvia que solo pueden ser calificados de una vergüenza para la justicia estadounidense”, rezó un comunicado de la Cancillería rusa.

El Ministerio ruso deseó que la justicia estadounidense tenga el coraje de “reconocer oficialmente que no solo no hubo ninguna ‘conspiración’, sino también que todas las insinuaciones sobre la ‘intervención rusa’ son una difamación malévola y sin fundamentos”.

El informe de Mueller no convence a la justicia estadounidense sobre la inocencia de Rusia en el caso de las elecciones de 2016. Los servicios de inteligencia y el FBI insisten en que su viejo enemigo había orquestado una campaña basada en ciberataques y propaganda para favorecer a Trump. Por lo tanto, si bien el informe de Mueller es considerado una victoria tanto para el magnate como para Moscú, no parece que pueda rebajar en gran medida las tensiones entre las dos potencias.

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