Un nuevo estudio muestra que consumir carnes rojas o procesadas, aun en cantidades muy pequeñas, puede incrementar el riesgo de muerte.

Un nuevo estudio muestra que consumir carnes rojas o procesadas, aun en cantidades muy pequeñas, puede incrementar el riesgo de muerte.

Un grupo de científicos de la Universidad de Loma Linda (EE.UU.) estudió una muestra de 96 000 hombres y mujeres seguidores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, una congregación cristiano-protestante cuyos miembros normalmente son vegetarianos o comen poca carne.

Esto permitió centrar la investigación en una brecha científica poco explorada, como es la de un consumo insignificante de carne: el 90 % de los estudiados comían 50 o menos gramos al día.

En el estudio, publicado el miércoles por Science Daily, se evaluó la causa de muerte de más de 7900 personas en el transcurso de 11 años. Casi 2600 de los decesos se debían a enfermedades cardiovasculares, y más de 1800 a diversos tipos de cáncer.

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Las carnes procesadas no fueron consideradas de forma separada para asociarlas con riesgos de mortalidad prematura, por ser muy pequeña la proporción de quienes consumían solo ese tipo de proteínas animales. Pero en conjunto con las carnes rojas, se vincularon con niveles elevados de riesgo de morir antes de tiempo.

“Nuestros hallazgos apoyan las indicaciones existentes, que sugieren que comer carnes rojas y procesadas puede tener efectos negativos sobre la salud y la longevidad”, comentó uno de los coautores del estudio, el doctor en medicina Michael Orlich.

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