Los partidos minoritarios israelíes piden a sus ciudadanos que boicoteen las elecciones por la degradante ley del

Los partidos minoritarios israelíes piden a sus ciudadanos que boicoteen las elecciones por la degradante ley del “estado-nación”.

Jóvenes activistas árabe-israelíes han comenzado a pedir el boicot de las elecciones legislativas del martes en Israel como gesto de repulsa a la polémica ley del año pasado por la que se declara que solo los judíos tienen el derecho a pedir la autodeterminación dentro el “estado-nación” israelí, informó Europa Press.

Este llamamiento va en contra de los deseos de los partidos que les representan y que creen que estos activistas deberían alentar al voto en un sacrificio democrático para mantener el actual 21 por ciento representación parlamentaria y luchar desde dentro contra esta ley etnonacionalista que les ha convertido, lamentan, “en ciudadanos de segunda”.

Sin embargo, los activistas están realizando caso omiso de las recomendaciones. En Haifa, mitad árabe, mitad judía, los activistas reparten folletos de la llamada “Campaña Popular para Boicotear las Elecciones de la Knesset (Parlamento) Sionista” por “intentar borrar la identidad” de los árabes-israelíes, muchos de los cuales se declaran palestinos.

Esto es porque la minoría árabe de Israel comprende principalmente descendientes de los palestinos que permanecieron en sus comunidades o fueron desplazados después de la guerra de 1948 y la creación de Israel.

Según las cifras publicadas por la Oficina Central de Estadísticas de Israel, hay 1,9 millones de árabes en Israel, la mayoría musulmanes, cristianos o drusos. Los judíos constituyen el 74,3 por ciento de la población total del país.

Netanyahu ha utilizado cuentas falsas en redes sociales para ganar elecciones

LLAMADA A LA ACCIÓN

“La ley del estado-nación ha sido una llamada de atención para muchas personas. Es hora de que comprendan de una vez que este país nunca será para todos sus ciudadanos”, ha declarado uno de los activistas de Haifa, Muhannad Abu Ghosh, de 42 años.

Por contra, el diputado Ayman Odeh, responsable del partido minoritario Hadash, asegura que es la peor decisión que podrían tomar. “Nosotros tenemos ahora mismo cinco preceptos de campaña. Todos son ‘hay que votar’, no solo por la representación: todo voto es importante, centro o izquierda, para frenar a la extrema derecha”, ha indicado en relación al primer ministro del país, Benjamin Netanyahu, que ha adoptado posturas cada vez más extremas para garantizar su victoria.

DESAFECCIÓN

Ningún partido árabe ha servido en una coalición de gobierno, lo que significa que tienen poca influencia en la configuración de la política israelíes. En las elecciones de 2015, los cuatro partidos políticos minoritarios se unieron en una lista conjunta que ha obtenido 13 escaños, su mayor representación hasta el momento.

Sin embargo, esta vez se presentarán divididos, lo que probablemente disuadirá aún más a un electorado ya cansado de votar, dicen los analistas políticos. De hecho, se espera que la participación de los votantes árabes sea solo del 51 por ciento, en comparación con el 64 por ciento en 2015, según una encuesta reciente del Programa Konrad Adenauer para la cooperación judío-árabe en la Universidad de Tel Aviv.

La encuesta proyecta una participación nacional del 70 por ciento.

A pesar de que el partido de Netanyahu, el Likud, ha asegurado que su gobierno ha gastado 4.000 millones de euros en la minoría árabe-israelí, más que cualquier otro en la historia de Israel, el propio Netanyahu enfureció a la población al declarar en marzo del año pasado a Israel como la “patria del pueblo judío”, en un gesto más de animadversión hacia los árabes israelíes como ya hiciera en los comicios de 2015.

 

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