Corea del Norte condenó la decisión de su vecino del sur destinada a adicionar nuevos aviones de combate F-35A de quinta generación, fabricados por EE. UU., a su Ejército, informó el noticiero norcoreano Uriminzokkiri.

Corea del Norte condenó la decisión de su vecino del sur destinada a adicionar nuevos aviones de combate F-35A de quinta generación, fabricados por EE. UU., a su Ejército, informó el noticiero norcoreano Uriminzokkiri.

Tras exhortar a Seúl a considerar las “consecuencias catastróficas” potenciales del despliegue de los cazas en la región, el portal que transmite noticias de la Agencia Central de Noticias de Corea del Norte destacó que “este acto hostil exacerba las tensiones militares en la península de Corea y es un desafío directo a los esfuerzos por lograr la paz”, informó Al Masdar News.

La Fuerza Aérea de Corea del Sur (ROKAF, por sus siglas en inglés) recibió los primeros dos de sus aviones de combate F-35A a finales del pasado mes de marzo. Seúl espera poder comprar 40 cazabombarderos del mismo modelo (cada uno por valor de 85 millones de dólares) hasta el 2021 y obtener diez de ellos para finales de 2019.

La ROKAF está compuesta principalmente por aviones de la era soviética, incluidos los MiG-21 y los Su-25 fabricados bajo la licencia. Los MiG-23 y MiG-29, que se introdujeron por primera vez a principios de los 80, y se consideran aviones de combate más modernos del país.

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La Fuerza Aérea surcoreana además cuenta con una variedad de cazas estadounidenses avanzados, que incluyen más de cien KF-16C y alrededor de 60 F-15K Slam Eagles. El KF-16C está totalmente integrado con el misil aire-aire estadounidense AMRAAM, que la ROKAF coloca en las variantes AIM-120C-5 y AIM-120C-7.

A principios del año en curso, las esperanzas de paz en la península coreana se desvanecieron luego de que los diálogos entre el líder norcoreano Kim Jong-un y el presidente norteamericano Donald Trump en Hanoi, capital de Vietnam, se derrumbaran sin un acuerdo o incluso un comunicado final.

La semana pasada, el jefe interino del Pentágono, Patrick Shanahan, enfatizó que Estados Unidos no reduciría el alcance de sus ejercicios militares con Corea del Sur.

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